Jueves 22 de Enero del 2026

Accidente Aéreo en Zárate (1964)

Publicado el 08/01/2023 por Damián Vidal

Jueves 9 de enero de 1964. Aeropuerto de Sauce Viejo, inmediaciones de Santa Fe capital. El vuelo 143, a cargo de Aerotransportes Litoral Argentino (ALA), se alista para el despegue. Destino final el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery en la ciudad de Buenos Aires, con escala previa en Rosario. Al mando de la aeronave Ernesto Héctor Terán, ex capitán de la Fuerza Aérea Argentina y experimentado piloto con alrededor de 7000 horas de vuelo, de copiloto Jorge Torres, aeronauta de 2500 horas y cinco años en la empresa. Completa la tripulación la joven auxiliar de a bordo Eva Victoria Hirsch Heick. La aeronave un Douglas DC-3, Matrícula LV-FYJ. Bimotor fabricado en 1944, que ya había estado operando para diversas empresas aéreas en el mundo, recalando en Argentina a finales de la década del ’50. A la fecha cuenta con 20 años de antigüedad y más treinta y un mil horas de vuelo. Con cinco pasajeros despega siendo las 7.44 de la mañana.

La escala en Rosario se cumple sin novedad. Suben varias personas más, contabilizando así 28 pasajeros, más los tres tripulantes, hace un total de 31 personas. Despega de Rosario a las 9.10. Se reporta turbulencias en el trayecto, se asciende de 1200 a 2400 metros para evitarla. Ya en casi 8000 pies de altura todo indica que las personas a bordo, -entre directivos de empresas, docentes, mujeres, viajantes ocasionales, dos niños y un bebé-, que sobrevuelan el norte de la provincia de Buenos Aires, llegarán en no más de 10 minutos a Capital Federal.

De repente todo cambia y el destino empieza a teñirse de desventura. A las 9.43hs, volando en proximidades de la ciudad de Zárate, el comandante emite un urgente radio mensaje, el cual es captado por la torre de control de Aeroparque. Concreto: “Incendio a bordo en la cabina de mando. Realizamos un aterrizaje de emergencia”.

Declarada la emergencia, saben que inmediato tienen el aeródromo que utiliza el Club de Planeadores Zárate, y hacia allí enfocan el apremiante descenso. Crecen los problemas, se comienza a incendiar el motor derecho. El avión de ALA pierde altura, la criticidad es máxima. El fuego invade el ala y empieza a afectar el fuselaje. Tienen a la vista la pista de campo raso del club de planeadores, pero es muy difícil llevar la aeronave a término. Cruza por arriba de Ruta 9 a poca distancia del suelo. Los esfuerzos no alcanzan, el avión es insostenible. Pasa casi rasante sobre el techo de una casa de campo lindante a la ruta y al viejo camino a Capilla del Señor, precipitándose definitivamente a tierra, en dos impactos. La aeronave avanza sobre el campo arrastrándose y dejando un extenso surco en su recorrido, mientras se despedaza hasta detenerse lo que fue quedado del fuselaje y las demás partes desperdigadas. Las llamas terminan por invadir los restos de la máquina. La tragedia aérea más grande que haya ocurrido en tierras del partido de Zárate acaba de ocurrir a las 9.50hs de la mañana del jueves 9 de enero de 1964.

Primeras observaciones del hecho indica que fue el motor derecho el que presentó problemas, su rotura con pérdida de aceite al ver presencia de este en la superficie exterior de la cola. Sumado a testigos que vieron la aeronave envuelta en humo saliendo de ese sector. Uno de los sobrevivientes declaró inmediatamente al llegar al centro asistencial que sintió olor a quemado y vio al piloto salir de la cabina buscando un matafuego instantes antes que todo se vuelva caótico hasta el conocido final. En uno de los primeros comunicados oficiales ALA dice que, aunque desconoce a ciencia cierta las causas, han de presuponer que el fuego se originó “en el compartimiento de equipaje de cola”. Voces y opiniones, sin embargo, según informe de la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) las causas finales, en la investigación, nunca se alcanzaron de determinar.

En el impacto fallecen casi todos. Solo siete lograron llegar con vida a los centros médicos de Zárate, hospitalizados en extrema gravedad, falleciendo varios en esas horas póstumas. El resultado final: solo una de las 31 personas sobrevivió al desastre.

Las crónicas halladas, relatos de testigos y demás registros de los momentos post accidente van de lo escalofriante a lo bizarro, de lo estremecedor a rozar muchas veces la indignación. Desde oír en el silencio del campo voces pidiendo auxilio y personas voluntariosas apurando ayuda, a vivillos detenidos por sacar tajada propia robando elementos de particulares desperdigados o partes del despiece de la aeronave en la dantesca escena.

Este accidente estuvo catalogado en su momento entre los peores de la aviación civil en Argentina. ALA continuará operando, y con marcados atrasos tecnológico en su flota, hasta principio de los ‘70 cuando se fusiona con otra firma del rubro, naciendo así la conocida Austral Líneas Aéreas. Hoy en la zona del desastre se erige el Barrio Los Ceibos.

La huella en la memoria popular de Zárate quedó para siempre. No hay quien, habiéndolo vivido en ese momento, cada tanto no comente el recuerdo de este triste hecho, del cual se están cumpliendo 59 años.

Despabilando! (que aún nos queda)

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