“Si vas por la Justa Lima, te tenes que detener…” se cantaba en las tribunas celestes allá a finales de los 90s. Bueno, acá te tenés que detener al 441, donde está la sede social de Defensores Unidos. Entrando, en la pared de la izquierda antes de subir las escaleras, encontrarás una escultura muy grande; es una labor espléndida de don Santiago Parodi, brillante escultor argentino fallecido en 1970. Autodidacta, perfil bajo, con aura de bohemia e idealismo. Porteño radicado en Caseros, su humilde casa-taller junto con sus obras fueron donadas para formar allí un museo y centro cultural.
El complejo edilicio construido sobre los terrenos adquiridos por el club a la familia Castex, en la década del ‘40, terminó por ser sede social, confitería, Galería comercial y luego el consorcio con uno de los edificios más imponentes de la ciudad. La primera etapa con la sede social sobre Justa Lima se inaugura en 1961. Allí se plasma esta obra de arte que engalana el hall de acceso y que fue encargado al gran artista, quien propuso un grupo escultórico que lo llamó “Esfuerzo Mancomunado”, fiel a su estilo, sus ideales y al espíritu que quiso reflejar del club.
Hoy, es uno de los valiosos trabajos existentes diseminados por el país del renombrado maestro escultor y del que se puede apreciar abiertamente en un recoveco algo tímido a la vía pública, pero que sigue adornando majestuoso el ingreso al Club.
“Esfuerzo Mancomunado” hace más de 60 años, “Lo bueno del CADU está en la gente” hoy. Lemas que se conjugan. De años, décadas, familias, deportistas, dirigentes que se van sucediendo, pero el mismo espíritu que hizo y hará grande a los clubes: el valor de la comunión humana en pos de generar un ámbito social de pertenencia e identidad. Sigamos en esa senda. Y disfrutemos del arte que aún subyace en paredes cotidianas y que nos cuentan de esas proezas posibles.
Despabilando! (que aún nos queda).