De la SantaFe (o lavenida Santa Fe) ¿no te llama la curiosidad algo de su trazado, que se mete oblicua en la cuadrícula del diseño urbano, cual puñal hasta el corazón mesmo de la Villa Massoni?
Si venís por el viejo camino a Lima verás que la Santa Fe no continúa como avenida Anta, -como la intuición de continuidad de la arteria supone-, sino que en realidad sigue derecho, adentrándose hasta Cuyo y Juan B. Justo en donde nace. Con sus últimos tramos adornados de palos borrachos en angosto boulevard, y al final (o en su principio) una virgencita se erige, evocando al ‘sagrado corazón de María’, como bien aventurando tu viaje o bien diciendo tu llegada, según te quede.
Esa rareza de su trayectoria obedece a que antes, mucho antes de todo esto que hablamos, la actual Santa Fe era el viejo camino a Baradero. Mas que centenario camino que unía los pueblos en antaño. Y nuestra traza urbana era mucho más pequeña, tanto que el camino nacía en lo que ahora nos parece tan adentro de Zárate. El camino general de entonces salía desde las mismas entrañas de las actuales barriadas que crecieron con su referencia casi de frontera para ellas y la ruralidad. Zona de quintas que fueron loteándose con el tiempo, y en las primeras décadas del siglo XX ver nacer Villa Massoni, la Villa Capdepón y la -olvidada- Villa Noya. Así y todo, creciendo la urbe, siempre se respetó su diagonal curso.
Hoy es Anta la principal vía para empalmar la salida al camino susodicho, (el actual trazado completo del boulevard de la Anta desde la French hasta encontrarse con la Santa Fe tiene apenas algunas de décadas de existencia nada más), de ahí que las primeras cuadras de la Santa Fe quedaron sin el tráfico de antes.
Te recomendamos pasearla de a pie. Aún hay bellas construcciones antiguas que se preservan en la cual detenerse a contemplar, e imaginar cómo habrá sido todo aquel paisaje semi rural de quintas, carros, casas dispersas a la vera del otrora ancho camino de tierra a los pueblos vecinos.
Despabilando! (que aún nos queda)