Buscando los orígenes de porque le llaman ‘Camino de la Costa Brava’, a aquel que comienza en la Félix Pagola al fondo y se extiende hacia el corazón del Parque Industrial de Zárate.
No hay nadie que lo haya escuchado con otro nombre o bautizarse como tal, a lo sumo como “camino al parque industrial”, pero eso ocurrió recién en las últimas décadas del siglo XX, cuando empezó a localizarse los establecimientos industriales en esa zona. Pero “Costa Brava” es su nombre más clásico, y data de mucho tiempo.
Encontramos a fines de la década del 1960, un interesante trabajo firmado por el Dr. Pablo Sommer, en la revista Río Paraná, donde plantea un proyecto -trunco- de extender el frente costero más allá de la Félix Pagola, hacia el norte del Partido de Zárate. Con un camino al pie de las barrancas, denominado “Camino de la Costa”, la idea era favorecer la radicación de nuevas industrias y conectar “por abajo” emprendimientos rurales, estancias, parajes, que hasta entonces tenían que dar un rodeo muy grande para llegar, por ejemplo, de Lima o Las Palmas a Zárate; cuando por línea costera son apenas un puñado de kilómetros. En el mapeo de este proyecto vemos que, pasando la Estancia El Socorro y antes de alcanzar la Estancia El Carmen, se encuentra referenciado “La Costa Brava”. Este sitio, dice, era un campo donde supo funcionar una fábrica de ladrillos prensados. Sería hoy donde está la firma portuaria Vitco.
Hasta aquí podríamos decir: ¡Eureka!, pero no. La cosa viene de más atrás. Costa Brava no fue por crear un camino a ese emprendimiento, sino lo contrario, al parecer ese emprendimiento toma el nombre por aproximación geográfica a la zona que se conocía como tal, lo cual ya es un dato importante.
Antes que todo aquello encontramos al principio de los 60s, que el Concejo Deliberante aprueba retirar la vía muerta del desvío ferroviario que supo haber desde la línea ferroviaria al frigorífico Hall (o Anglo), desvío conocido como Desvío Km 96, el cual cruzaba -según la resolución-, el “Camino de la Costa Brava” y molestaba al normal tráfico de quinteros y fruticultores de la zona.
¡Bien! Esto nos habla que el Camino de la Costa Brava tuvo otro recorrido inicial diferente al actual. Que posiblemente comenzaba en la Avenida Santa Fe junto con el viejo camino a Lima y rumbeaba a la derecha como para encontrarse con la parte alta de la Meteor, o la rotonda actual del Parque Industrial y de ahí hacia adentro. Nuevamente estamos frente a otro hallazgo que nos aclara el recorrido del camino, pero que no nos define el origen de su nombre.
Saltamos más para atrás, y en la década de 1920 tenemos más viejos descubrimientos. “Costa Brava” aparece como camino vecinal en la zona de campos de Aniceto Pérez, de José Otálora y otros. Entonces, otra vez, el camino Costa Brava ya existía por los años 20s. Refuerza contemporáneo a esto algunos hallazgos como:
*Año 1927. Nómina de escuelas de Zárate, -citadas en la publicación Cien Ciudades Argentinas-, figurando la escuela (rural) Nº8 en “Costa Brava”.
*Año 1920. El comité del partido Conservador avisa, a través del diario El Debate, que los votantes pueden ir a buscar sus boletas para las elecciones a distintos puntos del partido. En “Costa Brava” se las pueden pedir a algunos muchachos de apellido Balbidares, Zárate, Urruchúa y otros. Apellidos que, coincidentemente, figuran como propietarios en la zona que estamos poniendo bajo estudio.
*Año 1916. Otra perla de la politiquería local. Se denuncia a través de las páginas de El Debate que: un vecino del “paraje Costa Brava” despidió a dos peones por “no haber hecho de radicales” en las últimas elecciones, e irse con los conservadores.
No hace falta mucho más. “Costa Brava” ya era una referencia clara del partido de Zárate hace más de 100 años. Y como si fuera poco, agregamos la locación de una escuela singular: El Censo Municipal del año 1908 nos cuenta que se crea la escuela Nº19, en campos donados para tal fin por Carlos María de la Torre. Instalándose una casilla de “madera y fierro” para comenzar su actividad en la zona rural del Partido. Unos años más tarde se confirma la ubicación con más precisión, cuando un llamado a licitación publicado por el Consejo Escolar dice lo siguiente:
“obras de reparación que demandan los edificios fiscales ocupados por las escuelas N°9, 19 y 20 de este Distrito, ubicadas en Lima, Costa Brava y Estación Atucha, respectivamente…”.
Confirmado entonces, la escuela Nº19 estaba en Costa Brava.
Recordemos que la escuela Nº19 con los años fue quedando dentro del Parque Industrial, a la vera del conocido camino, y hace dos décadas atrás tuvo que cerrarse y relocalizar sus integrantes, a causa de encontrarse plomo en sangre en el alumnado y personal del establecimiento, producto de la contaminación de una fábrica de desguace de baterías que estaba próxima al predio escolar.
Podemos confirmar, así, que el paraje o zona que históricamente se conoció como “Costa Brava” sería una gruesa gran franja -aproximada- desde el río hasta la Ruta 9, comprendida entre Zárate y Las Palmas, donde tenemos hoy el viejo parque industrial y los establecimientos a la vera del camino que une el río con la ruta.
Aclarada la cuestión geográfica, siguen las preguntas acerca del origen de su denominación. ¿Vendrá su nombre del siglo XIX? ¿Algún lugar llamado así y había un camino que conducía a él? ¿Tendrá que ver con la formación casi perpendicular de las barrancas del Paraná inmediatas al río, que pudo haber recordado a las formas abruptas y rocosas de costas en la vieja España mediterránea, que también los navegantes solían llamarle a eso como Costa Brava? Tantas cosas por parecer, paños que abren abanicos de temas…
Cabos sueltos, pistas, señales que nos llevan de un lado a otro. Mientras caminamos por la historia de muchas referencias, apellidos, lugares y cosas a lo largo de más de un siglo. De eso se trata este pequeño informe. De mostrar también los procesos que se llenan de preguntas. Uno no siempre tiene las respuestas, y bienvenido sea así.
Como el misterio que entorna a su nombre, como escurridizo en los registros de la historia, difícil de descifrar seguimos tras los rastros que nos ha dejado, en este apasionante desafío… ¿Por qué le han llamado Camino de la Costa Brava?
Despabilando! (que aún nos queda)
