De gira porteña, desembarcando en el emblemático cementerio de La Recoleta. Escrutamos el cementerio con enfoque zarateño, como no puede ser de otra forma (ja). Es un lugar lleno de referencias ricas (y no solo por la alcurnia sepulta), y se dificulta tanto sintetizar como abarcarlo todo, así que trataremos de contar varias perlas de la recorrida, sabiendo que siempre se puede volver a transitar, repasar y encontrar muchos más puntos en común con nuestra historia.
Historias Del Cementerio: El Cementerio de la Recoleta bajo una mirada zarateña (Parte I)
El Cementerio de la Recoleta existe desde 1822, año en que se creó como primer cementerio público de la ciudad de Buenos Aires. Remodelado con el tiempo, ya para fines del siglo XIX era el cementerio elegido de la clase alta dominante. Políticos, militares, empresarios, familias tradicionales, acomodadas y más tienen allí su lugar.
¿Cómo entra Zárate acá? Empezamos por dónde venimos con la gira, con Justa Lima y Atucha, y vamos hilvanando a medida que avanzamos.
Tras cruzar el pórtico de entrada y seguir unos metros por la calle principal no deja de sorprender los ampulosos mausoleos de destacadas figuras. Propio a esto, esa privilegiada ubicación ha escogido nuestros conocidos personajes para perpetuar su nombre y reposo. Frente a la rotonda central se encuentra la neogótica bóveda que dice: “Justa Lima de Atucha a su Esposo”. Destacada construcción con detalles interesantes: sus notables símbolos de la masonería en la arquitectura. Si bien por ahora no se ha demostrado la participación de los Atucha-Lima en organizaciones masónicas, son evidentes las referencias, siendo motivo de ejemplos del caso por quienes se dedican a estudiar estas relaciones.
No es casual del entorno, entonces, que cercanas también se encuentran distintas familias estancieras que anduvieron campeando por el Partido de Zárate.
Así vemos inmediato a Carlos Salas, político y dueño de campos, propietario de la Estancia San Antonio. Estancia nacida a finales del siglo XIX con la partición de la Estancia Las Palmas.
Caminando un poco más aparece un imponente mausoleo con notorios signos de abandono, en cuyo friso se anuncia un apellido conocido: Ayerza. Encabezada esta familia por el destacado médico Toribio Ayerza, uno de sus hijos, Hernán Ayerza -hombre fuerte de la Sociedad Rural-, compra tierras a fines del siglo XIX al norte de nuestro Partido, linderas a las de Atucha, y establece la Estancia El Aduar. Criará caballos de raza árabe, primeros en el país y tan preciados como cotizados en el mundo. Hoy allí está el exclusivo Club de Chacras El Aduar, justamente tomando el nombre del antiguo haras del fulano.
Así como entonces Ayerza tuvo de vecino en los campos a Bernabé de Carabassa, así curiosamente vecinos en el cementerio siguen para los tiempos: encontramos el mausoleo ‘Familia José de Carabassa’. ¿Quiénes eran estos menganos? El viejo viejo Carabassa llegó a Argentina en 1800 y pico, fundó un banco y financió empresas, industrias, campos. Toda la torta. Su hijo Bernabé compra tierras también al norte del Partido de Zárate, -como Ayerza, eran linderos- sobre el viejo camino a Baradero. Establece su emprendimiento agropecuario en la llamada Estancia La Carmen (luego Estancia San José). Un dato poco conocido de la historia es que, en su salida al río, en más de una oportunidad durante la primera mitad del siglo XX, se proyectó mudarle el embarcadero del ferryboat de Zárate Bajo. Teniendo en cuenta la ubicación más cercana a Ibicuy y buenas características geográficas siempre fue mucho mejor lugar para el ahorro de viaje fluvial y otras ventajas. Hoy en los campos de Carabassa existe otro emprendimiento inmobiliario pituco, el club de campo Chacras del Paraná.
‘Adiós don Cornelio’, saludo a Cornelio Saavedra por aquí al pasar. Pensar que tuvo su estancia, o mejor dicho era de su mujer, el “Rincón de Cabrera”, en tierras que luego fueron de Justa Lima, lindando el río Areco, el riacho Baradero y el río Paraná de las Palmas. Allí escribió su testamento y memorias, Estancia El Paraíso (aun hoy existe), dejó los pelpas de legado, se fue a Buenos Aires y allí murió. Pero no nos detenemos en Cornelio, sino en otro militar, decimonónico, que también nos toca: El general Benito Nazar.
Bóveda familiar exponiendo el busco del viejo castrense, hombre de armas en épocas de guerras civiles, todas. Lo ligado al zarateñaje nuestro es que compró campos en nuestro partido, of course, pero más que nada fue su descendencia la fuertemente relacionada con nuestro día a día, en especial dos de sus muchos hijos: Benjamín Nazar y Rómulo Nazar, este último fue presidente de la municipalidad de Zárate (antes que se llamasen intendentes) entre 1868 y 1870. Por muchas décadas los Nazar tuvieron su empresa agropecuaria al noroeste del partido, más o menos una gran franja al oeste de lo que hoy es el Km 103 de la Ruta 9 hasta el Río Areco. La vieja estancia El Rincón del Ombú (hoy lugar de eventos Estancia Ricardo Francisco) era de la familia. Familia de donde luego devienen otros apellidos con importantes campos también en nuestro Partido, tales como Nazar Anchorena, Quesada Urquiza de Nazar y la lista sigue…
Buenaaa, paraaa ¿tan aristócrata va a ser nuestro bendito Partido? Parece que sí, o para algunos sí… Cortamos un poco con tanta oligarquía y entrecruzamiento de apellidos costosos y seguimos la recorrida con otros tintes…