De correos y buzones en el Partido de Zárate.
Avisos, mensajeros, postas, recados, prácticamente hubo siempre, eran habituales por estas pampas cuando la organización nacional era más una quimera que una posibilidad sensata. De nuestra zona se encuentran diversas notas de la Administración General de Correos de la década de 1850 donde que se nombran “Maestros de Postas” a Gregorio Mota (1855), a Toribio Lima -el papá de doña Justa- (1857), este último desde sus amplios campos al norte del partido para cumplir el tramo “entre Zárate y Baradero”.
Hacia la década de 1870 fue cuando el servicio de correo y telégrafos tuvo un gran impulso de la mano estatal. A las mensajerías, con sus diligencias a caballo y volantas, se le fueron sumando la vía fluvial y luego el ferrocarril. Con el tiempo empezaron a aparecer las oficinas postales y en distintos puntos del partido las estafetas en comercios y particulares. Así también en las calles los primeros buzones. Para los primeros años del 1900 ya había buzones en la planta alta y en la planta baja del pueblo de Zárate, donde luego de cada recorrida de recolección se despachaba (o recibía) vía ferroviaria por el Tramway Rural o por la estación del Ferrocarril Buenos Aires y Rosario, en horarios pautados.
La Oficina de Correos también hacía, como hoy, la distribución y recolección de urnas en jornadas electorales, y además por muchos años se utilizó como mesa receptora de votos. En las primeras décadas del siglo XX se fue ampliando el trazado urbano, ubicándose estafetas en las incipientes Villa Fox, Villa Massoni y Villa Angus, que se sumaron a las existentes en la zona rural como en El Tatú, en Escalada, y oficinas en los centros poblados de Las Palmas y Lima. Una amplia red creciente que pretendía llegar a todos los rincones del partido.
Actualmente en la ciudad de Zárate se lucen en la vía pública dos simpáticos buzones. Uno en la esquina de 19 de Marzo e Independencia y el otro en la puerta del Correo mismo. En cuanto al primero deja lucir el sello de su fabricante, es de los antiguos buzones de los Talleres Metalúrgicos San Martín (TAMET), ubicado su predio industrial principal en el partido de Avellaneda. TAMET fue el primer ‘pulpo’ de la metalurgia nacional. Con sus orígenes en el siglo XIX, tras varias fusiones y adquisiciones llegó a ser para la primera mitad del siglo XX, según especialistas, la empresa más importante de Sudamérica en su rubro.
Respecto del que se encuentra en la vereda del correo, verán que tiene bruto candado. No hicimos más que preguntar, obviamente, y nos comentan que todos los días lo revisan. Así que probá de estampillar y mandar una carta. Aprovechá, jugala con romanticismo y ¡decile que le querés!
Despabilando! (que aún nos queda).