Siempre llaman la atención. ¿A quién no? No solo son elementos técnicos en necesaria ingeniería, ventanas al mundo para que ventile la construcción. Son misterio, son historias aún no contadas de sus fauces, son inquietudes de transeúntes, son curiosidades de la niñez que disparan estimular imaginaciones. Sótanos y respiraderos que todavía persisten, que se dejan ver para los que aún caminan observando, y guiñarles un ojo en cada paso la historia de nuestra comunidad.