Desde el furgón.
Desde atrás, llegando al furgón. Al fondo. A mirar cómo se ve el viaje desde allí. Todo es otra cosa. Ahora que ya hemos recorrido el convoy, en parte el que planeamos, en parte el que terminó resultando de él.
Cuando en el verano del 2020 jugaba a mapear, evaluar, planificar la propuesta de Despabilando!, el horizonte proyectado era 5 años. Después… era después y lejano. Si se llegaba habría que replantear, redefinir, rever. Porque en cinco años toda forma, plataforma y medios iba a ser distinta, en esta era vertiginosamente digital. Y lo es. Así que aquí estamos, habiendo atravesado este viaje. Desde abajo en la estación, desde arriba en la locomotora, sentado en los coches, asomando cada tanto el hocico tomado del estribo, y alcanzando el modesto furgón. Despabilando todo el tiempo. Viviendo cosas muy gratificantes. Creces del viaje, gente copada que se fue conociendo. Cambios de contextos, de ambientes, e igual continuar la marcha.
Cualquier racconto es habitual para justificar cosas. Todo análisis y comentario será condicionado por las gafas y las ganas que le ponemos. Sin embargo, no dejo de considerar aquellos inicios cargados de emoción e incertidumbre por empezar a mostrar un poco lo que la investigación histórica de mucho tiempo y el recorrer el partido de Zárate fue generando en mí, los escritos, las fotos. Y al toque una pandemia donde se cerró bibliotecas, archivos, la calle misma; y con ello viéndose muy restringido el acceso a los centros donde investigar, base fundamental de los contenidos. Y aun así se pudo continuar generando cosas.
Llevó más de dos años ‘normalizar’ la apertura, y en el medio también hubo cambios de direcciones en la vida de uno mismo, que influye en este proyecto. Más gente que se fue sumando y acompañado, sea con un clic, con un comentario, una data, compartiendo posteos, coproduciendo formatos y contenidos. Sumar en el trayecto podcast, radio, juegos de adivinanzas, charlas… Así y todo, armamos sin repetir y sin soplar (y sin copiar y pegar), más de 250 publicaciones con fuerte acervo de historia local. Sin dejar de ser bien amateur. Amateur en el más exquisito sentido de la palabra.
Viajar tempranísimo con frío en el bolsillo, un alfajor, una fruta, cuaderno y lápiz en tren para alcanzar Buenos Aires o La Plata, e inmiscuirme en sus anaqueles históricos en jornadas interminables hasta la noche. O caminar las baldosas flojas de nuestro Zárate, entre barrancas y charcos de pérdidas de agua, para ir al archivo de la Quinta Jovita y en su silencio centenario ADNsearse de zarateñidad con sus documentos. Recorrer en bici los caminos rurales, charlar en La Rock de revoluciones y de amores. Leer, mucho leer. Preguntar, mucho preguntar. Meterme con Christian, o arreando la familia que acompaña las locuras, en históricos lugares ruinosos a ponchar y empaparnos de la historia donde realmente se palpitó. ¡Tantas cosas y personas! Ver caer en el atardecer patagónico el mismo sol que estuvo alumbrando en simultáneo nuestra norbonaerense cotidianeidad, sin importar el lado del mundo en que andes: hacer. Y seguir haciendo. Aprovechar cada visita al barrio para rebanarle al tiempo una foto más, un detalle más, una info más de donde agarrarme para escribir otra historia… Como Pulgarcito dejó sus migas, nuestros antepasados y nosotros las dejamos para que el sendero siga existiendo.
Hoy estaría -en los papeles- comenzando el sexto año de Despabilando!. Superando el horizonte pensado en su momento. Podemos dejarlo acá, o seguir igual, o rearmar todo, o cambiar algo. O nada. Quien lo sabe. Más allá de lo que resulte, les agradezco profundamente el acompañamiento. No hubiera sido posible sin vos que llegaste a leer hasta aquí.
Espero sigamos haciendo cosas en que podamos vernos reflejados, porque ha tironeado con simpatía el cordel de la identidad. Nuestra historia, nuestra cultura y naturaleza. Hasta acá llegó mi amor, pero no definitivamente hasta acá, porque el amor siempre puede un poco más…
Aún nos queda. Como este abrazo a la distancia. Desde aquel viejo y roído furgón de ocho pesos el viaje cuando empezaba a investigar, hasta hoy.
¡Gracias!
Damián