Gran hallazgo en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno: el periódico “El Zarateño”, ¡con una edición del año 1889! Sería así el diario de Zárate más antiguo conocido hasta ahora.
“El Zarateño”: El diario de Zárate más antiguo conocido hasta ahora (o la importancia de la conservación de documentos antiguos).
Sumergirse en los archivos, bibliotecas, museos, salas de colecciones y cualquier otro sitio impregnado en años y años de conocimiento siempre es mágico. Más cuando uno los explora. Allí estaba en la Biblioteca Nacional (Av. Del Libertador y Agüero, CABA), en unos cajones con cientos y cientos de rollos de microfilm, que contienen miles y miles de fotogramas. Unos en particular con “rarezas”, de esas que no suelen consultarse, con ejemplares perdidos y únicos de diarios antiguos a lo largo y ancho del país. Lo que podría haberse catalogado como “Otros/Varios” y meter allí una caterva de hojas sueltas encontradas en algún momento y luego -sabiamente- microfilmadas.
El hallazgo de “El Zarateño”, más precisamente de un ejemplar del 23 de febrero de 1889 – Año II N°46, nos cuenta la existencia de un diario aún más antiguo del que se creía como primero en Zárate, sitial que era ocupado por “La Opinión”, aquel periódico fundado por Manuel Dobarro que hiciese su primera aparición en septiembre de 1889 y que luego dirigiese Carlos Crous. Pues bien, ahora El Zarateño dataría mínimo del año 1888 de respetar la periodicidad que acusaba tener.
“EL ZARATEÑO: PERIÓDICO DE LOS INTERESES LOCALES Y GENERALES”. Así se presentaba este bisemanario, -salía jueves y domingos-, de cuatro páginas, cuyo Director figura Severo V. Cousau y en el cargo de Regente: Fruto Juárez. Un detalle interesante en el encabezado editorial: “Los manuscritos no se devuelven”, probablemente con la idea de poder quedarse con el soporte de la fuente de toda publicación de terceros ante cualquier reclamo posterior. Y además un dato no menor para el periodismo local: El Zarateño tenía agente en la Capital Federal, a cargo de J. Gustinian, en pleno centro porteño.
¿Dónde estaba la sede de dicho diario? El membrete reza: “Imprenta y redacción calle Victoria frente al mercado”. Esta oración nos dice mucho más de lo que nombra; por un lado nos habla de un Zárate en donde todavía se referenciaban los lugares por aproximación a otros cercanos ¡y no por el número de la calle! La calle Victoria es la actual Rómulo Noya. Y por otro lado, el mercado que cita era el Mercado Municipal, el cual se encontraba en la zona donde hoy está el Centro Cultural Tito Alberti. Por lo cual, en las proximidades de las actuales Noya y Brown era donde estaba “el escritorio” de Cousau, donde hacían El Zarateño; aparte de ser la oficina particular en su profesión de “Procurador, Rematador y comisionista en general”.
Leer el ejemplar hallado permite conocer y obtener información muy interesante de ese Zárate de hace 130 años atrás. Algo que va mucho más allá de algún documento frío, del cual hay cientos. La importancia de analizar fuentes periodísticas de época, ilustra mucho de la cuestión del día a día social. Por ejemplo, se encuentra la noticia de la primera comisión directiva de la memorable Sociedad Protectora de los Pobres (creada semanas antes), también de que pedirán un censo en el recientemente loteado Lima para establecer allí un Colegio, anuncio de una nueva fábrica de ladrillos, avisos publicitarios de caballerizas, venta de una casa en “un barrio de gran porvenir, a cinco cuadras de la plaza” (Si, lo que hoy ya es pleno centro en ese momento se vendía como un promisorio barrio!). Y algo que si mostraba alto nivel de desarrollo cívico-político, la publicación mensual, clara y sencilla, de las cuentas municipales: “Las entradas en el mes de Enero alcanzaron á ps. 2.293,58 m/n. que agregados a la existencia del mes anterior hacen 6.584,33. Las salidas importaron 2.718,02 que deduciéndolas de las entradas arrojan un saldo de 3.866,31 en esta forma: En caja efectivo 1.213,08. En el Banco 2.653.23”.
Ya Botta en su magnífica “Historia de Zárate 1689-1909” nos contaba, al hablar de la primitiva prensa local de finales del siglo XIX, el tener “vagas referencias de algunas hojas periódicas como el Zarateño…”. Una vez más Botta no se equivocaba, y habiendo pasado setenta años de su gran obra podemos seguir dando cuenta, con este hallazgo, de su inmenso aporte a nuestra identidad cultural con sus investigaciones y estudios oportunos. Y poder validar también la importancia de la preservación, conservación, disposición pública y difusión de archivos y documentos -en este caso periodísticos- de todas las épocas, que hablan de nuestra identidad, de conocernos más, de agregar valor cultural a nuestro ser social.
Además, comentario aparte, descubrir la existencia de estos documentos estado lejos de Zárate, es también sentirse local en otros ámbitos, es también sentir que hay algo de uno en otros lugares. Así que no dejen de explorar los centros de conocimiento que tengan disponible, sea donde sea que estén. Pues si en algún momento les falla la brújula, encontraran que Zárate puede estar en todos lados y de las más variadas formas.
Despabilando! (que aún nos queda)
