Viernes 23 de Enero del 2026

El día que se robaron la caja fuerte de la Muni

Publicado el 22/03/2020 por Damián Vidal

Una madrugada rompieron a golpes la maciza puerta, de la vieja Municipalidad de Zárate asaltaron oficinas y se llevaron la caja fuerte en una carretilla. Dicen que nadie vio ni escuchó nada.

El día que se robaron la caja fuerte de la Municipalidad en una carretilla.

Tranquilidad contribuyente, no se sienta asaltado. Más aún, seguramente aún dos generaciones anteriores a usted tampoco habrán sentido el impacto. Lo que se titula ocurrió hace más de 100 años, así que no se altere. Eso sí, muchas prácticas que hoy serían increíbles, antes… también sucedían. Hashtags tales como #SeLaLlevanEnCarretilla o #SeAfanaronLaCajaFuerteDeLaMuni podrían ser trending topics en estos tweetiempos alocados.

Corría la primera década del siglo XX y Zárate gozaba del llamado “gran progreso”. Los últimos lustros habían sido prontos de fuertes inversiones económicas con las industrias, el puerto y la zona agropecuaria. Rápidamente el pueblo sintió el crecimiento demográfico, las nuevas actividades sociales y las obras públicas que empezaron a cambiar la fachada aldeana hacia una localidad que estará pronto a ser declarada ciudad.

Para agosto de 1908 aún duraban los fervores de la reciente inauguración del servicio de ferry boats, hito ferroviario-fluvial del país y su región. La numerosa comunidad italiana, casi 2 de cada 10 vecinos, dejaba de lado antinomias y se fusionaba en una única sociedad de socorros mutuos: la aún vigente “Unione Italiana XX de Settembre”. Y también se daba los primeros pasos en el uso del alumbrado eléctrico, público y particular, proveído por la sociedad “Luz Eléctrica de Zárate”, concesionaria del servicio con su primitiva red y usina local.

Una llamativa noticia, casi desapercibida y sin mayores repercusiones, informa el diario El Debate en su edición del domingo 30 de agosto. Habla de un “Robo audaz” en la intendencia días atrás; desconocidos violentan la robusta puerta de entrada a mazazo limpio, en la madrugada. Ingresan al despacho y se alzan con la pesada caja fuerte de la municipalidad, cargándola a una carretilla para huir con ella. Los detalles de la crónica no tienen desperdicios:

EN LA INTENDENCIA MUNICIPAL. ROBO AUDAZ.El jueves por la noche se ha efectuado un robo en la Intendencia Municipal cuyos caracteres de audacia rayan lo inverosímil. La puerta interior del vestíbulo de la casa ha sido violentada, habiéndose valido sus autores de cortafierros y formones para consumar el hecho, en el que han debido trabajar bastante, pues se trata de una puerta de dos pulgadas, con cerraduras embutidas. Una vez violentada la puerta, en la que se notan los destrozos causados por la violencia, los ladrones han penetrado a las oficinas de despacho, y después de haber violentado la mayoría de los cajones de los escritorios, han cargado con la caja de fierro, cuyo peso debe alcanzar a 200 kilos. Una vez sacada al patio, la caja ha sido colocada en una carretilla de mano que ha servido a los ladrones para transportarla hasta la barranca, donde aquella ha sido destruida y abandonada, conjuntamente con diversos documentos de poco valor. En la caja solo existían monedas de nickel y papeles deteriorados por valor sumamente escaso. Se cree que el robo ha sido cometido después de las 2 de la mañana, hora en que se termina el servicio público de alumbrado eléctrico. La policía, tan pronto tuvo conocimiento del hecho, se puso en campaña e inició las gestiones del caso e fin de descubrir a los autores de robo tan audaz.”

Así sin más, el 28 de agosto de 1908, quizás podría ser recordado como “El día que se robaron la caja fuerte de la Municipalidad en una carretilla”. Pero no nos quedemos solo con eso y ahondemos un poco más, que quizás nos clarifiquen algo más, o definitivamente nos sumerjan en un mar de dudas aún mayor.

Días luego a El Debate, el otro periódico fuerte local: El Eco de Zárate, da cuenta de su versión:

El robo de la caja municipal. COMENTARIOS QUE SUGIERE. FALTA DE VIJILANCIA. El jueves por la mañana circuló la noticia que habían robado la caja municipal, la que fue encontrada, toda destrozada, en las inmediaciones de la barranca. El hecho ha dado lugar a los más variantes y risueños comentarios, u de lo que creemos prudente prescindir, toda vez que este robo no tendrá mayores consecuencias, puesto que no se ha perdido dinero ni documentos que lo represente, – según se asegura. Lo que es verdaderamente raro, es la forma en que el robo se ha producido. Si se tratara de un objeto liviano o manuable, se explicaría; pero tratándose de un mueble es pesado y difícil de manejar, el hecho es ya más sugestivo. Los ladrones han podido operar con toda libertad, sin ser molestados, durante un buen rato, porque no es tarea de cinco minutos el violentar las puertas de la casa del pueblo, sacar la caja de hierro, bastante pesada por cierto, cargarla sobre una carretilla de mano, conducirla a cinco cuadras de distancia y allí deshacerla a golpes de barreta. Como es posible que estando la policía a menos de una cuadra de la intendencia no se haya apercibido del hecho? Como se explica que no haya sentido los formidables golpes de barreta que han dado los ladrones para destrozar la caja, golpes que repercuten con toda claridad en el silencio de la noche? Este hecho sencillo en sí, viene a demostrar que no se ejerce una vigilancia en forma, y los rateros pueden operar con cierta impunidad, lo que constituye un verdadero peligro para los intereses del vecindario. Reconocemos que la policía cuenta con un personal muy reducido, pero de cualquier manera se hace necesario establecer el antiguo servicio de rondines nocturnos, y vigilar de cerca a todos esos individuos sin ocupación ni medios de vida conocidos, para evitar esos atentados a la propiedad que se vienen produciendo con bastante frecuencia.”

Los principales diarios capitalinos no se hicieron eco de este intrépido atraco pueblerino. Consultando los libros del Honorable Concejo Deliberante de esas fechas, no se encuentra evidencia de denuncia del hecho, ni de pedido de esclarecimientos, ni siquiera nombrar el evento en algún pasaje de sus sesiones, las cuales se venían celebrando cada 15 días y en aquella oportunidad, que debería celebrarse inmediata al hecho, no se realizó.

¿Por qué parece haberse relativizado y no denunciado formalmente al menos en el HCD? ¿Por qué tuvo tan laxo tratamiento en el periodismo vernáculo? ¿Más allá de los valores monetarios que podía haber en la caja fuerte, qué intereses motivaron a tal acto? ¿Batida interna? ¿Autoatentado? ¿A metros de la comisaría local, nadie vio ni escuchó nada en la silenciosa noche pueblerina que había gente rompiendo a golpes una inmensa puerta y trasladar en carretilla por las callejas una mole de 200 kilos?

El Estado Municipal de entonces, dirigido por un minúsculo grupo entrelazado de intereses y familias, en algunos casos, como el intendente Domingo Palacios y el presidente del HCD Luis Güerci, y varios de sus concejales, estuvieron ocupados en sancionar previo al día del robo ordenanzas sobre temas del momento, algunas de ellas refieren a regular el servicio público y particular de alumbrado eléctrico, recientemente concluida su instalación, estableciendo luego el horario de apagado de la iluminación callejera a las dos de la mañana como cita la crónica periodística. Además también, según ordenanza del caso, se amplió la partida de subvención municipal a la policía local. Es decir, se le dio más dinero a la Policía y se avisó a qué hora se corta la luz de la calle.

Inmediato al hecho, el tema en boga fue la composición del Registro Electoral y de las mesas receptoras de votos. Se lanzó al ruedo las elecciones, a llevar a cabo en noviembre de ese año. La campaña se pone en marcha. Ahora sí, no más observaciones señora, señor, lectora, lector. Usted sabrá, o seguirá enfrascado en más dudas que certezas. Permítase tomarlo con humor, “de onda lo digo” diría el recordado ‘Blanco de las Críticas’, queridísimo Adolfo Castelo. Ah, y como siempre, en dichas elecciones ganaron los mismos.

Despabilando! (que aún nos queda)

(Vieja Municipalidad de Zárate, año 1908. Una madrugada rompieron a golpes la maciza puerta, asaltaron oficinas y se llevaron la caja fuerte, de aprox. 200 kilos, en una carretilla. Nadie escuchó ni vio nada).

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