Domingo 05 de Abril del 2026

Estación Zárate (Alto)

Publicado el 12/06/2021 por Damián Vidal

“Puedo enloquecer, mirando aquella vieja estación…” (La Escaboni Band, El Transpolar)

Estación Zárate Alto fue el nombre popularmente adoptado a la estación Zárate del Ferrocarril Central de Buenos Aires (FCCBA). Su origen viene de la mano de la necesidad de una nueva terminal para la escala que toma este ferrocarril al empalmarse con Ferrocarriles de Entre Ríos (FCER) y sus servicios de ferry boats.

La construcción del cuadro de estación y su trinchera, con el edificio de pasajeros, puentes, galpones de cargas, de locomotoras, mesa giratoria, corrales y demás servicios y dependencias del personal, se desarrolló principalmente entre 1907 y 1911, con ampliaciones y mejoras en décadas siguientes. Abarcando desde el filo de la barranca hasta la actual calle Gallesio. Además, dependía de allí el gran cuadro de desvíos que el FCCBA supo tener en el bajo, con tendidos a la fábrica de papel, al depósito y muelle de la Shell, al frigorífico Smithfield, a su muelle propio: el Muelle Zárate (o Muelle Lacroze), y en los ‘50s, ya bajo la órbita del Ferrocarril Urquiza (FCGU) agregará el Desvío Callegari.

El paulatino cese de las actividades ferroviarias en el bajo, y más tarde de los servicios locales Lacroze-Zárate, hizo que se centre plenamente en articular tráfico con la estación Zárate Bajo y sus ferry boats. Con la inauguración del Complejo Ferrovial Zárate-Brazo Largo, a fines de los ‘70s, y su estación Zárate Nueva, el tendido pasa a correr por fuera de la ciudad haciendo que Zárate Alto quede operando magramente para depósito de cargas y maniobras, avanzando su progresiva decadencia. Para 1988, prácticamente sin actividad, se ordena su clausura.

Gracias a una audaz gestión municipal de ese momento, se logró el traspaso a su esfera, funcionando originalmente allí el Museo de Zárate, para continuar como oficinas municipales y por mucho tiempo en simultáneo con una improvisada terminal de ómnibus.

Hoy, enmarcado en el corredor en que se desarrolla el proyecto ‘Parque Urbano’, merece especial tratamiento su cuidado y mejoras posibles, dado que ya se observan claros actos de vandalismo y abandono. Es una verdadera joya de la historia ferroviaria nacional. Más no sea por las miles de historias que cuentan sus roídos andenes, estar justamente a la ‘altura’ de Zárate Alto es más que nunca perentorio que así sea.

Despabilando! (que aún nos queda).

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