Jueves 22 de Enero del 2026

Grúa Pórtico en Celulosa

Publicado el 05/07/2021 por Damián Vidal

Imponente grúa de pórtico en la costanera de Zárate.

Celulosa Argentina fue fundada en Rosario en 1929 para incursionar en la industria del papel y afines. Con marcada expansión inicial y fusiones con otras firmas. Alentado también por un mercado local de creciente demanda, en un contexto de fuerte sustitución de importaciones ante la crisis internacional de los años ’30 y luego la segunda guerra mundial. Realizando así un típico ejemplo industrial-empresarial de integración vertical y horizontal, proceso que prolongará por tres décadas hasta consolidarse como uno de los emporios más importantes de Sudamérica en su rubro. Como prueba de esto, adquiere en 1937 de la firma La Papelera Argentina la planta de Zárate, ya por entonces una de las más importantes del país y pionera, datando de fines de la década de 1880. Así desembarca “la Celulosa” en nuestra localidad.

En la década del ‘40 y ‘50 avanza progresivamente en adquirir nuevos valores, ampliar la cartera de productos, la capacidad de planta e incluir mayores etapas del proceso productivo, abarcando la actividad forestal, la fabricación de pastas, de aditivos, una importante central termoeléctrica y servicios incluidos. La búsqueda de menor dependencia del mercado exterior y de provisión nacional crítica fue la clave. Esta fuerte etapa llega a su fin en los primeros tiempos de la década del ‘60 (que incluye en 1961 la creación de WitCel, junto a la inglesa Wiggins Teape, para la fabricación de papeles ‘especiales’).

Y es entonces por estos años en que se erige nuestra destacada grúa de pórtico en su flamante muelle. Utilizada principalmente para el transporte de maderas, a fin de iniciar el proceso industrial desde el tronco mismo que arribaba vía fluvial. Con una luz de 60 metros, se podía desplazar con poderosos equipos electromecánicos de transmisión y freno sobre rieles a lo largo del muelle, pudiendo portar carga a una altura de aprox. 10 metros. Un mastodonte de 500 toneladas de perfiles de hierro como símbolo culminante del desarrollo industrial alcanzado hasta entonces. Además, como perla adicional, sobre el muelle existen aún las vías en trocha ancha por donde se desplazaba otra grúa menor, un guinche ferro-portuario que complementaba las actividades de movimiento de cargas en el lugar.

Desde principios de la década del ’90 la avenida costanera le cruza por debajo. Ya por entonces su suerte estaba sentenciada: a finales de la década, en pleno proceso de paralización y venta de gran parte de sus activos, fue vendida a privados en un gran lote rematado de hierro y chatarra. Nunca fue retirada ni desmontada del lugar. En 2016, los mismos que la compraron la ceden en calidad de donación a la Municipalidad, según acuerdo en Ordenanza N°4505.

Es ya un monumento, que lleva alrededor de seis décadas años pero que pareciesen muchas más. Pues ha pasado a ser parte indisoluble del entorno ribereño histórico, como símbolo paisajístico y del patrimonio histórico y patrimonio industrial del partido de Zárate, al tratarse de una de las industrias más significativas en toda su historia, la cual formó a la mayor cantidad de generaciones en sus oficios e historias de vida desde finales del siglo XIX hasta estos últimos tiempos.

Despabilando! (que aún nos queda)

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