Incendio de la Biblioteca Alberdi, 1919.
A simple vista no es más que una calle céntrica de la ciudad de Zárate lo que estás viendo en la foto, Independencia entre Justa Lima y Brown. Ahora tratá de imaginar la misma foto, pero al más de 100 años atrás. Imaginá que es de noche y una extensa cantidad de personas van desfilando, marchando; conmemorando vigilia por las fiestas patrias del 25 de mayo. Se corta la luz en la cuadra. En la penumbra un grupo se separa, fuerza e ingresa por asalto a una propiedad donde funciona una biblioteca popular. Y luego salen violentamente con sus libros, muebles y útiles. Tiran todo a la misma calle. Alguien enciende fuego la pila, empezando a arder así la cultura viva del obraje zarateño. Las dantescas llamas empiezan a consumir, en la fría noche del 24 de mayo de 1919, las pertenencias de la obrera Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi…
¿Lo pudiste imaginar? Te cuento:
El año 1919 no comenzó con buenos aires para el proletariado en el país, menos para aquello de tendencia socialista y filo anarquista. En la segunda semana de enero la fatídica “Semana Trágica”; aquella brutal represión con epicentro en los talleres de Vasena, de la capital federal. Una matanza de cientos y cientos de personas que nunca se alcanzaron a determinar, además de miles de heridos, persecuciones, destrozos e incendios de cualquier local o sede que se presumía elevar el ‘trapo rojo’ en la tierra argentina.
La pujante, industrial y ferroportuaria Zárate no estuvo ajena. Sus grandes masas obreras contaban, por supuesto, con fuertes elementos sindicales, ácratas en muchos casos y del amplio abanico socialista, desde moderados hasta más radicalizados. Las bibliotecas populares eran gran parte de su ámbito de actuación, para alfabetizar, formar en letras y ciencias, socializar compañeros y compañeras laburantes.
Entre ellas la biblioteca popular Juan Bautista Alberdi, que sufrirá en el marco mismo de enero trágico el embate de la fuerza. El 12 de enero sus miembros denuncian públicamente que el comisario y sus agentes ingresaron a la fuerza y se llevaron presos a varios que estaban allí tranquilamente leyendo. Días más tarde, nuevamente la policía allanará domicilios particulares sin más razón que la búsqueda de supuesto agitadores de obreros marcados como anarquistas. Algunos terminaron detenidos en el Parque de Artillería de Marina. Presagios de que, tarde o temprano, algo más grave y triste iba a terminar sucediendo.
En los meses sucesivos, y en más de una ocasión, la biblioteca fue clausurada. Sin motivo alguno aparente más que su ideología y accionar en las justas luchas obreras de la localidad. Se la tenían jurada. Más cuando una organización parapolicial de corte nacionalista y antisindical comienza a ganar terreno y adeptos: la tristemente célebre Liga Patriótica Argentina. En muchos pueblos y ciudades del país comienza a organizarse, en Zárate también. El más importante periódico del país, Diario La Prensa, anuncia que queda establecida en nuestra localidad una filial de la Liga, en días de la celebración del 25 de mayo.
El desfile oficial, donde participarán integrantes a cargo de la Municipalidad como también grupos del Arsenal Naval, otras fuerzas locales y civiles, se pauta para el 24 a la noche por las calles céntricas. Se rumorea que algo va a suceder, infiltrados avivadores parecen ir de grupo en grupo avizorando el hecho. Cuando la marcha alcanza la calle Independencia, testigos presenciales dicen que se interrumpe el alumbrado de la calle y ven como un grupo se desprende violentando el ingreso al local de la biblioteca, cual grupo de asalto y linchamiento. Luego el revoloteo general, corridas, vandalismo y el fuego en la noche sobre la calle cometiendo el acto vil de incendiarlo todo.
Se identifican varios autores del hecho, principalmente radicales con pertenencia a la mencionada Liga Patriótica, capitaneados -entre bambalinas- por el entonces senador provincial José Severo Massoni, como instigador y autor intelectual. Leer las crónicas periodísticas de las semanas siguientes arroja trabas, idas y vueltas entre la justicia, el partido del poder y las fuerzas que se enmarañan para esclarecer verídicamente lo ocurrido, alargando la impunidad de sus autores.
Mucho tiempo le llevó a los miembros de la biblioteca recomponerse y recomponerla. Con tesón, y la colaboración de distintas organizaciones locales fueron recaudando los fondos necesarios. El 1ro de abril de 1920, casi un año después, notifican la reapertura en nueva sede. Anuncia el diario local:
“El 1° de abril próximo reabrirá sus puertas la Biblioteca Popular Juan B. Alberdi, cuyas existencias fueron quemadas en la vía pública el año anterior. Contará con un valioso capital bibliográfico compuesto por obras de carácter didáctico, literario, científico y pedagógico. La mencionada biblioteca funcionará en la calle Alem 144 y todas las noches, de 8.30 a 10, habrá lectura gratuita para todos los que deseen instruirse, pues sus puertas quedan abiertas para todo el mundo, sin restricciones…”
Sin embargo, el golpe había sido letal. No por mucho tiempo más pudieron sostenerla. A los pocos años, ante las dificultades presentadas y previendo su definitiva disolución, cedieron sus pocos bienes y material bibliográfico al naciente Círculo Popular de Cultura, para poder salvaguardar el patrimonio cultural y social de su esmerada existencia para uso de las nuevas generaciones en la primitiva biblioteca que se estaba formando, y que a hoy ya lleva 100 años de reconocida existencia en nuestra comunidad.
¡Larga vida a las bibliotecas populares de aquí y de allá!
Despabilando! (que aún nos queda)
