En 1959 se registraba uno de los picos máximos de las tantas crecientes que ha tenido el Río Paraná en aquellos tiempos, con las luctuosas consecuencias que trae en la población ribereña.
El impacto fue tal en Zárate que debajo de la estación Zárate Bajo, inmediata al atracadero de los ferry boats -ya por entonces bajo la órbita del Ferrocarril Urquiza-, los empleados dejaron marcado el hito del nivel alcanzado por el agua en una de sus grandes vigas de madera elevada sobre la cual está construida la casa-estación. Marca que actualmente perdura, de aquí el hallazgo fotográfico.
Quienes han vivido aquellos días por la barriada del ferry nos cuentan que fueron evacuados de sus sencillas casillas ferroviarias para vivir en vagones que acomodaron hacia los desvíos del desaparecido Muelle Zárate (también conocido como Muelle Lacroze), unos metros más hacia el sur del lugar.
Marcas que no quedan perdidas en el tiempo ni solo halladas, como ésta, escondida en sitios históricos. Marcas que persisten en la emoción de quienes saben lo que es verse afectado, o de perderlo todo, por eventos de esas características.