Jueves 22 de Enero del 2026

La Casona de los Fernández Beyró

Publicado el 14/11/2024 por Damián Vidal

En Chacabuco al 100 existe una casona que no tiene la fama ni la exposición pública de la que, bien merecida, tiene la Quinta Jovita. Sin embargo, nada que envidiarle a su valor arquitectónico y cultural. De hecho, son un mismo trazo de épocas y estilos. Y son únicas, casi ni quedan de esas en nuestra pampa regional: es la casona que fue residencia de los Fernández Beyró.

Juan Antonio Fernández y María Josefa Beyró se afincaron en la zona en la segunda mitad del siglo XIX. Dedicados al comercio, en el pujante pueblito de Zárate, lograron renombre y una holgada posición económica. Así, la familia Fernández Beyró y sus hijos continuaron siendo protagonistas de la vida social y económica zarateña en los principios del siglo XX. Los dos más renombrados son Manuel y Juan Antonio. El primero era parte de la elite de barraca y ramos generales, y será Juan Antonio Fernández Beyró el propietario de esta casona en cuestión, como también de la Estancia El Socorro.

La estancia se ubicaba en la salida norte del pueblo, al margen de lo que hoy es el camino al Parque Industrial, frente a la Meteor. El Socorro pasará, a mediados del siglo XX, a manos del ingeniero Silvio Gagliardi, director de la fábrica de papel Celulos Argentina. Queda en esta familia hasta principios el siglo XXI, donde fue vendida a la firma portuaria Terminal Zárate, empresa que barrió el histórico casco principal de la estancia y gran parte de la barranca, para ampliar su capacidad de playa para vehículos.

Volviendo a la casona familiar, con el correr de las décadas el deporte empezó a cernerse en su entorno. Primero el Club Sport Zárate ocupará las instalaciones (de hecho, si caminás del lado calle Maipú, verás aún este nombre en la mampostería superior de la pared-espalda del frontón de pelota paleta). En la década de 40, el club es devenido en Tiro Federal Argentino, que adquiere definitivamente la casona. Como sede del Tiro Federal, entonces, subsiste desde el siglo pasado. En estas últimas décadas la casona se ha concesionado, usándose como salón de eventos.

Y allí sigue estando esa joya, cargada de historia y devenires en más de una centuria.

Despabilando! (que aún nos queda)

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