Jueves 22 de Enero del 2026

La ItuZÁingo

Publicado el 05/11/2024 por Damián Vidal

La Ituzaingo es una calle que se puede encontrar en montones de localidades a lo largo y ancho del país, es cierto, ¿qué tiene, entonces, de “calle zarateña”? Bueno, volvé a leer su nombre y decime, si la leíste como I-tu-ZÁin-go, y no como Ituzaingó, entonces ahí tenés el ‘zarateño touch’.

Vaya a saber por qué en lengua popular la hemos fabricado en falso grave cuando es aguda. Porque si referimos a la homónima localidad del conurbano decimos Ituzaingó (Castelar, Haedo, Morón…). Pero acá la calle es: I tu Záin go. Con el acento en la Zá, como Zá-rate. ¿Vendrá de ahí?

Histórica arteria, en varios sentidos. En el siglo XIX era la principal calle con bajada al río desde el casco histórico, mucho antes de oficializarse como bajada publica la Rivadavia. Era la calle sobre la cual se asentaba la aristocracia local, vaya la Quinta Jovita como ejemplo icónico o la sede del Club Paraná (antigua casona de los Otálora). El Club del Progreso, de los primeros que la alta sociedad vernácula supo constituir, tenía su sede en la Ituzaingo. También fue la calle de los doctores. Si uno repasa la primera mitad del siglo XX, verá que la mayoría de los facultativos atendían por allí. Ni hablar del inmenso inmueble, aun de pie, que fue el Sanatorio Argentino, en esquina con Roca. ¿La masonería? ¿Masonería en Zárate, dijo? Si, efectivamente hubo, y tuvo sede en la calle Ituzaingo, por aquellos 1900 y pico.

La calle de centros sociales y recreativos. Calle que en esquina con Brown supo albergar el edificio primero que tuvo el Colegio de la Sagrada Familia. La calle de la primitiva línea telefónica, que bajaba desde las vías del ferrocarril hasta el centro. Calle de comités políticos. Calle que ladeó uno de los primeros cuarteles que tuvo Bomberos Voluntarios, en la esquina con San Martín. Los corsos pasaban por la Ituzaingo. Un distrito militar. De todo. Toda la movida parecía andar por la Ituzaingo mientras se pasaba de pueblo a ciudad.

Aún quedan vestigios de la rica arquitectura e historia centenaria en sus veredas.

Mirá un poco más arriba de las marquesinas, fíjate los detalles.

Caminalas.

Y seguí Despabilando! (que aún nos queda)

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