El Parque de Artillería de Marina queda en funcionamiento desde mediados de la década de 1870, por ende, operativo su muelle y el tendido de rieles que lo vincula con el establecimiento. El servicio público ferroviario llega al poblado de Zárate una década más tarde, en 1885 con la línea de Buenos Aires a Rosario (FCBAR). La estación Zárate dista de unas quince cuadras del enclave militar, y este seguirá ayuno de poder conectarse a la red por otra década más.
La clave fue el reordenamiento militar con la Marina, dada la hipótesis de conflicto con Chile y con ello la creación del Puerto Militar (1896) en el sur de la provincia de Buenos Aires, inmediato a Bahía Blanca (hoy Base Naval Puerto Belgrano, en Punta Alta).
Por entonces eran varias las crónicas y noticias recabadas sobre el estado de abandono que venía dándose en el Arsenal de Zárate, el cual era un modestísimo parque de artillería para una modesta flota naval. Ahora, con la revitalización de la fuerza naval, se reactiva la cosa con la mayúscula inversión en un puerto militar y en reactivar el arsenal de artillería de Marina, para adecuarlo a la nueva estrategia de la Armada, que cambió de foco en la geografía nacional. Aparte de ampliarse las instalaciones del establecimiento zarateño, era imperioso conectarlo a la red ferroviaria.
Veamos de nuevo tema técnico. El ferrocarril Buenos Aires y Rosario era de trocha ancha, el tendido de vías del muelle al Parque también tenía -casualmente- la misma trocha, heredada del ferrocarril Oeste como vimos en el capítulo anterior. Alcoyana-Alcoyana, diría Berugo, facilita mucho las cosas. Un desvío desde la Estación Zárate hasta el muelle del Arsenal y empalmar de allí con la existente vía hacia dentro del Parque, es la solución estudiada y factible. Quedando vinculado así los tres puntos estratégicos: el Parque, el Muelle y uno de los principales ferrocarriles de la red.
No se habla más. Se habilita por decreto presidencial el acuerdo de construcción entre la Dirección General de Ferrocarriles (DGF) y la empresa del FCBAR en junio de 1898. Se firma el contrato entre dos pesos pesados de la ingeniería y el ferrocarril en Argentina: el Ing. Maschwitz (por la DGF) y el Ing. White (por el FCBAR). Don Uriburu, todo listo: firme aquí. Y el presidente de la Nación, José Evaristo Uriburu, firma el 12 de julio de 1898, el decreto que ordena la construcción del esperado ramal.
“Art. 1º Autorízase a la Dirección General de Ferrocarriles Nacionales para que, por intermedio de la Empresa del F. C. Buenos Aires y Rosario, proceda administrativamente a la construcción del ramal férreo entre la Estación Zárate y el Arsenal de Guerra…”
Manos a la obra. Para noviembre de ese año queda habilitado. El Ministerio de Obras Públicas de la Nación informa al Honorable Congreso, en 1899, claramente el trabajo realizado:
“Finalmente, ha sido construido el año próximo pasado, por cuenta de la Nación y entregado al servicio en Noviembre del mismo año, el ramal que se extiende desde 250 metros de la Estación Zárate, del ferrocarril Buenos Aires y Rosario, al Arsenal del mismo nombre, con una extensión de 2563 metros y un costo de 22900 pesos moneda nacional y 11500 pesos oro. La ejecución de esta obra ha respondido también a las defensas del Puerto Militar, pues como se sabe, los cañones con que se ha artillado una parte de las baterías se hallaban depositados en el Arsenal de Zárate.”
Ahora sí, ha nacido definitivamente el Desvío Arsenal de Guerra, cuyo tendido será conocido para siempre como: <<la vía del Parque>>.
Para ubicarnos hoy, el desvío se origina atrás del ‘colegio Industrial’ y sale por su playón, derecho a correr por Güemes. Al cabo de una docena de cuadras, ingresa el Parque de Artillería de Marina por Güemes y Chacabuco. Curva dentro del terreno alto y a la altura de Valentín Alsina y 9 de Julio, comienza a transitar en suave pendiente el deslinde de la barranca, paralelo a esta última calle. Hay dos desagües naturales a la altura de las calles Suipacha y General Paz, ambos son sorteados con alcantarillados que aún están entre los cañaverales del lugar. Sigue el trazado por el costado de la Facultad de Derecho (Pasaje Tabocchini) y cruza la Rivadavia. Verán que todavía subsiste parte del terraplenado que se formó en la falda baja de la barranca entre Rivadavia y Belgrano, para curva mediante, enfilar directo hacia lo que fue el muelle, cruzando Aristóbulo del Valle esquina Costanera en dirección al río. Este trazado va a empalmar allí con el original del muelle al Parque, quedando completo el tendido.
Quizás usted piense, ¿tanta vuelta para llegar al Arsenal? Si, recordar que el ferrocarril necesita una pendiente muchos más suave que “bajar derecho” una empinada barranca. Por eso todo el tendido respectivo.
El desvío en cuestión siempre tuvo la misma habilitación: solo para cargas. Ni personas, ni encomienda, ni telégrafo, ni mucho menos hacienda. Lo que no quita que alguno que otro no se colase en su material rodante para ganarse el aventón desde el Arsenal a la estación ferroviaria, o viceversa. Las cargas eran las referidas a la artillería como a recursos que podía insumir el establecimiento o productos del mismo, pero no tenía servicios continuos ni trenes especiales. Funcionaba a la demanda, por lo cual eran generalmente esporádicas las formaciones que podían circular por aquellas vías.
¿Cómo se vinculaba ferroviariamente el Arsenal de Zárate con el Puerto Militar en sur de la provincia? Muy bien: Parque de Artillería de Marina de Zárate, Desvío Arsenal de Guerra hasta la estación Zárate (FCBAR, FCCA luego), estación Retiro, ingreso a la zona del puerto de Buenos Aires donde empalma con el Ferrocarril Sud (FCS), sale por La Boca, cruza puente ferroviario sobre el Riachuelo y de allí tranquilo y manso todo el FCS hasta el sur de la provincia.
Las primeras décadas del siglo XX, encuentra al Arsenal en plena actividad, crecimiento y consolidación, luego de aquellas primeras épocas de dificultades para funcionar.
Despabilando! (que aún nos queda)
