Jueves 22 de Enero del 2026

¡Peregrinos al tren! Las procesiones de Zárate a Luján, hace más de 100 años.

Publicado el 16/02/2020 por Damián Vidal

La historia de las peregrinaciones a la Virgen de Luján viene de larga data. Si bien en las últimas décadas las procesiones fueron tomando mayor popularidad y organización desde los más variados puntos de la geografía, hay antecedentes ya de finales del siglo XIX con devotos que atravesaban largos caminos. Y Zárate podemos decir que se encuentra entre los grupos más antiguos en recorrer grandes distancias para ir a manifestar su devoción.

Así se anunciaba por el año 1915, en el periódico local, una nueva peregrinación de feligreses de Zárate a la Virgen de Luján: “Por el tren expreso partirán hoy a las 6 de la mañana de la estación del Central Buenos Aires, los peregrinos zarateños que van a rendir homenaje a la virgen de Luján. La banda del cuerpo de Bomberos Voluntarios cedida por el Intendente Municipal a pedido del señor cura párroco, acompañará a la peregrinación haciendo oír durante el trayecto un variado programa”. Si, hace más de cien años las peregrinaciones a Luján se hacían en tren y así fue por muchos años.Estamos hablando de una época en donde ni siquiera estaba finalizada la construcción de la gran basílica, y las sendas que llevaban a Luján no eran ni por asomo las rutas que circulamos actualmente, menos pensar en transitar aquellos caminos de tierra a pie durante tantos kilómetros.

La organización de las peregrinaciones estaba a cargo de los feligreses, con el apoyo de la iglesia local. Semanas previas se anunciaba la propuesta y se solicitaba que los interesados se acerquen a la parroquia para anotarse, a fin de poder ir calculando la cantidad de lugares que demandarán, para así alquilar la adecuada cantidad de coches ferroviarios. Y como bien cita el anuncio, era habitual contar con una banda de música acompañando la procesión, animando con su repertorio. Las congregaciones también llevaban sus insignias y sus voluntarios para colaborar con el orden y la organización en general. La procesión, al igual que hoy, era un verdadero despliegue logístico.

¿Cómo se daba el recorrido para poder ir de Zárate a Luján en tren, teniendo en cuenta que no había líneas directas? El caso era de una notable coordinación: Se alquilaba un convoy exclusivo al Ferrocarril Central de Buenos Aires, partiendo de la Estación Zárate (popularmente conocida como Zárate Alto) en calle Mitre y Alem. De allí la formación iba a Escalada deteniéndose para levantar al grupo del lugar, continuaba y eventualmente se detenía en “Parada Pesquería” (una parada que existió durante las primeras décadas del siglo XX en el límite del Partido de Zárate y Exaltación de la Cruz) porque allí también había núcleos de poblaciones rurales que se sumaban, lo mismo que en la siguiente, Parada La Lata. Por último, se detenía en Estación Capilla. Allí no solo se sumaban los numerosos peregrinos del lugar, sino que los feligreses se iban caminando cuatro cuadras para transbordar a la otra estación del pueblo: la “Estación Capilla del Señor”, perteneciente al Ferrocarril Central Argentino. Ahora sí, se continúa marcha ferroviaria por dicha línea dirigiéndose a Estación Vagues, vía Gaynor y Solís. Simultáneamente desde San Antonio de Areco se dirigían los peregrinos de ese pueblo al encuentro con los que partieron de Capilla del Señor, encontrándose todos en Vagues. Las formaciones completas empalmarán en dicha estación con la línea que iba a Luján, e intermedias (Azcuénaga, Carlos Keen), llegando así a su destino.

Pero la cosa no quedaba allí, durante varias décadas funcionó desde la misma Estación Luján un ramal de solo 2 kilómetros, el cual se usaba generalmente a demanda, que se metía por el pueblo para acercar lo más posible a los peregrinos hasta la zona de la Virgen, punto luego conocido como Estación Basílica.

En definitiva, de Zárate a la Virgen de Luján podía llegar a tardarse no menos de cuatro o cinco horas. Toda una travesía ferrocarrilera. Sumado a que muchas veces las empresas no ponían los mejores coches a disposición de los viajeros, por lo cual los viajes no eran de lo más confortables. De todas formas, se llegaron a registrar peregrinaciones de ¡más de mil personas!, todos en un tren de numerosos coches repletos que se alquilaban al efecto, coordinando no solo entre empresas sino también entre poblados, en épocas donde el uso del telégrafo era la clave para lograr el cometido.

Hoy el despliegue, organización y movilización a Luján tiene otros escenarios, y aunque la vía ferroviaria ya no sea una opción empírica como en aquellos momentos, el esfuerzo y la fe sigue siendo tan movilizador como entonces. Bien se dice que la fe mueve montañas, y en algún momento el ferrocarril ha movido los feligreses, a donde sea que la fe de su pueblo lo demande.

Despabilando! (que aún nos queda)

(Trayecto ilustrativo que hacía el tren en las primeras décadas del siglo XX con los peregrinos. De Zárate (FCCBA) a Capilla, de allí cambio de ferrocarril (FCCA) y trayecto al empalme en Vagues, donde se suman al encuentro la formación que llegaba de San Antonio de Areco, para partir hacia destino: Luján. Inclusive allí mismo un pequeño ramal interno los acercaba luego hasta las cercanías de la imagen de la Virgen).

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