Río Paraná de las Palmas, frente ciudad de Zárate
Mirarse desde otro lado. Más cuando nos anochece. La noche es buena para decir adiós, decía Martí. Adiós de bienvenida reflexión. De lo que queda atrás, de lo que está por venir. Lo que vemos de los que somos, lo que ven de lo que hacemos. ¿Qué es la imagen que dejamos? Una proyección de la parte y el todo en una función.
El río Paraná de las Palmas nace de su mater río Paraná como una de sus descendencias naturales, marcando también allí el límite norte del Partido de Zárate. De sus 135 kilómetros de extensión total, hasta desembocar en el Rio de la Plata, más de la mitad son atravesando nuestro partido. Paraná de la voz guaraní “semejante al mar”, por su imponencia; De las Palmas por su abundancia de la variante nativa de palmera pindó, como lo comenzaron a llamar los primeros europeos que lo navegaron para habitar luego. Cual mestizaje su nombre le quedó: Paraná de las Palmas. Cómo lo que somos de este lado del mundo, mezcla de lo originario y de lo foráneo que el tiempo nos legó.
Su ribera supo antes conocer a los Chadules y a los Chaná-Timbúes, en armonía ecosistémica. A los expedicionarios de la Europa, que ya en sus crónicas sorprendidos estaban de su magnitud y biosfera. La flora y su potencial uso, en proveer energía abrigo comida. Una fauna que hace más exclusiva esta tierra bendita.
Costa de estancias, de muelles industriales, bajando desde Atucha, por Lima, LasPalmas y Zárate. De puertos, economía y migrantes. De batallas independentistas y civiles. De construcciones e inversiones. Por décadas se convirtió en paseo de orgullo de un país agroindustrial para cuanta distinguida visita recibía. Como carta de presentación de una pujante nación que pretendía perfilarse al mundo. Cómo también, -guste o no-, con saqueo y con soberanía, con puente y con #hidrovía. Los espejos en que nos miran. Todo hace a lo que somos. A donde fuimos, a donde vamos. Lo que elegimos ver, lo que elegimos mostrar. Testigos de la historia cuando por nosotros navegamos, en ríos de presentes. En ríos de futuro. Vamos.
Despabilando! (que aún nos queda)