Zárate, Junio de 1874. El detalle de la denuncia y examen físico es claro y contundente. Se transcribe:
“Señor Juez de Paz Don Miguel Covián. El que firma cumpliendo con lo ordenado por V. pasó a casa del vecino Don Martin Reyes en la costa de la Cañada de Bustos y reconoció a la señora esposa de dicho vecino y a una niña hija de dicho señor. El reconocimiento es como sigue: Doña Dominga Barrios de Reyes de nacionalidad Arjentina de estado casada de edad 45 años y vive en la Costa de la Cañada de Bustos. Tiene varias contusiones en diferentes partes del cuerpo hechas al parecer con un cuerpo contundente, una de estas contusiones que presenta mayor gravedad ocupa la parte lateral izquierda del hueso frontal con equimosishabiendo tenido de resultar de esta contusión una hemorragia de sangre por la ventana de la nariz del mismo lado lo cual se encuentran algunas manchas de sangre en el pañuelo del cuello y en el vestido. Puso de manifiesto un mechón de su cabello, que al parecer ha sido arrancado con violencia el que adjunto a V. Dicha señora se encuentra sufriendo de la cabeza y esa sorda del oído derecho, debido a los golpes que dice sufrió. La niña Hipólita Reyes hija de Don Martin Reyes y de Doña Dominga Barrios de Reyes de 13 años de edad he hecho el reconocimiento de su cuerpo no se encuentra vestijio alguno que demuestre haber recibido golpe. Solo si dice que en las 24 horas primeras de los golpes fue que sufrió, dice que dos veces fue derribada al suelo, sintió su cuerpo, pero que nada le duele. Este incidente fue el 24 de Junio del presente año a las 7 y media de la noche. Es cuanto tiene que esponer el que suscribe…”
Hoy, en una caja de notas antiguas del Museo y Archivo Histórico Municipal de Zárate, aún están esas pruebas de “Cabello y Uña de Dominga Barrios de Reyes”, en un improvisado papelillo doblado adjunto al informe.
Han pasado 150 años, los casos se multiplican día a día. Empecemos a tomar real dimensión del profundo trabajo que aún nos falta hacer como seres y como humanos. Es posible, será posible. Siempre de nosotros depende.