Jueves 22 de Enero del 2026

Subtes por el Partido de Zárate

Publicado el 10/05/2024 por Damián Vidal

Bien es sabida ya la relación entre los Lacroze y Zárate, nacida por el siglo XIX cuando Federico Lacroze desembarcaba en la localidad con su Tramway Rural (TR). Ese singular servicio tranviario tirado a caballos que cruzaba la campaña norte bonaerense. Pero el caso que nos toca hoy viene por otro lado, aunque es imprescindible saber que la línea ferroviaria de los Lacroze, el TR devenido en Ferrocarril Central de Buenos Aires (FCCBA) y luego Ferrocarril Urquiza (FCGU) en la nacionalización, toma preponderancia clave en entender cómo es que corrieron subtes por aquí. Si, leyó bien. Subtes por Zárate, por el pueblo de Escalada siguiendo hasta Chacarita. Pero no corrieron de forma subterránea sino a cielo abierto, por aquellos conocidos rieles ferroviarios que supimos tener.

Los Lacroze tuvieron un amplio complejo empresarial en el mundo del riel (tranvía, ferrocarril, subte, usina), que con las décadas fueron tomando formas y escalas, en cuanto incursionaron en subterráneo, construyeron uno por debajo de la avenida Corrientes, inaugurándose en el año 1930. Hablamos ni más ni menos que la hoy nombrada Línea B. Y acá viene la cosa…

Este subte tenía cabecera en Chacarita -Estación Federico Lacroze-, y para poder empalmar el subte con el ferrocarril, ya que eran de la misma trocha (media), hicieron una hermosa rampa a cielo abierto, que hasta hoy existe y se usa de ser necesario. Así la empresa podía correr, por ejemplo, trenes subterráneos trayendo frutas, verduras y otras mercaderías de las afueras de Buenos Aires al Mercado del Abasto, por vía subterránea (hoy parada Carlos Gardel de dicha Línea B, “es la estacioo-oon del abastooo, cantaba Luca).

¿Cómo entra Zárate en todo esto? Bueno, cuando importaron los primeros coches ingleses para equipar el subte, allá por 1930, hubo que descargarlos del barco. Pero el puerto de Buenos Aires no tiene vías de trocha media ni forma de meterlos en el subterráneo. Que hicieron… Los descargaron en el Muelle Zárate (o Muelle Lacroze) que tenía el FCCBA aguas abajo del atracadero de los ferry boats. Se los calzó en sus propias vías y a correr con locomotora vapor. Pasan por estación Zárate (Alto), sigue por estación Escalada, Capilla, Pilar, Lynch, Lacroze ¡y adentro! Bajando por la flamante rampa de acceso al subterráneo. Dos años más tarde la misma operación, con los coches norteamericanos que se compraron para completar la flota.

Cuarenta años más tarde, entre septiembre y noviembre de 1973, se renueva la flota de subtes por unos Toshibas japoneses. Otra vez la misma cantata. Pero esta vez como el Muelle Lacroze ya no estaba más, la maniobra tiene una modificación. Al llegar al puerto de Buenos Aires los coches se pasan por grúa del barco directamente al ferry, y este, aguas arriba por el Paraná, navega hasta el atracadero en Zárate. Desembarco de los ferrys y a correr otra vez los subtes por Zárate: estación Zárate Bajo, suben los subtes por el ‘Puente de la Muerte’, Zárate (Alto), Escalada y dale nomás hasta Capital.

La siguiente oportunidad que vimos pasar subtes fue en 1995, cuando se incorporan los coches Mitsubishi -usados en el metro de Tokio- que hasta hoy se pueden ver operativos en la línea B. Pero como ya, para entonces, no estaba ni el Muelle Zárate ni los ferrys ni el atracadero, los subtes se desembarcan en el puerto de Ibicuy. Desde allí a la vía principal del Urquiza y otra vez hacia Buenos Aires. Ver cruzar los coches subterráneos por el Complejo Ferrovial Zárate-BrazoLargo habría de ser una rareza que pocos se dieron el lujo de presenciarlo, a toda marcha con las locomotoras diesel al frente.

Aquellos fueron los últimos. Por más que se quisiera o se compren nuevos, la traza ferroviaria del Urquiza de Zárate hasta Capital ya no está operativa ni en condiciones: faltantes de vías, intrusiones en la misma, terrenos tomados, hasta desmontaron puentes en la zona del conurbano. La estación Zárate Nueva, al lado de la rotonda de acceso a la ciudad, es terminal de la Mesopotamia. Correr trenes más allá ya no se puede. De hecho, cuando a mediados de la década de 2010 se compraron nuevos subtes para la línea B -usados del metro de Madrid-, se desembarcaron en el puerto porteño y se subieron a carretones que por las autopistas y calles lo lograron llevar al destino.

Si andas por Capital, y más puntualmente en la Línea B, al bajar en Lacroze mirá para un lado y verás la boca del túnel que sale por la rampa a cielo abierto (como ves en la foto). Por ahí derecho se encaraba para estos lados.

Así fue que Zárate fue puerto y punto de partida para las pruebas de correr los subtes comprados por una línea peculiar, que tiene su hermandad con el ferrocarril tradicional, por historia empresarial y compatibilidades técnicas. Quienes vieron correr por el barrio de ‘El Bajo’ coches de subte, o pasar por Escalada aquellos extraños “vagones”, no les mienten al decir que vieron andar subtes en Zárate… Ahora ya sabés el porqué.

Despabilando! (que aún nos queda)

Adicional y fundamental: Quien hizo un trabajo enorme (y único) de historización de todo este tendido ferroviario fue un tal Alberto Bernades, profundo investigador ferroviario que supo tener el país. A él nuestro agradecimiento y recuerdo.

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