Viernes 23 de Enero del 2026

TC en Zárate

Publicado el 20/09/2022 por Damián Vidal

El asfalto cada vez más roído en el último tramo de la Antártida Argentina, cuando pasa la Panamericana y sigue hacia Escalada, camino interno entre rutas y ruralidad. Cariándose cada vez más, extraña una de sus últimas aspiraciones de real mejora, cuando fue recompuesto para que transite por allí la categoría más popular del automovilismo argentino. Hace más de 30 años el Turismo Carretera hacía su fecha en Zárate. Hito en nuestra historia deportiva.

La categoría más antigua del automovilismo en el mundo, el TC, tuvo uno de sus modelos históricos de circuitos, los semipermanentes, también en Zárate. Fue por única vez, el fin de semana del 22 de septiembre de 1991, por la décima carrera del campeonato de ese año. Aunque el auspicio fue Zárate-Campana, por la organización conjunta entre entidades de ambas localidades, el circuito fue trazado en su totalidad dentro del Partido de Zárate. Circuito denominado “Domingo Marimón”, en homenaje a nuestro gran ‘Toscanito’, y bautizada la competencia como “Premio Dos Ciudades” justamente por la organización conjunta. La traza elegida fue el triángulo que se conforma entre la Ruta 9, la avenida Antártida Argentina y la Ruta 193, veloz dibujo de casi 14 kilómetros de extensión.

El Campana Automóvil Club y el Club Ochoa Cossini de Zárate ponen nombre a la organización con el apoyo de las respectivas municipalidades y diversos actores zonales. Gestión, trabajo y una fuerte inversión lograron “traer” el Turismo Carretera. Amplias expectativas, por la ubicación, el trazado, el campeonato; tales que se llegaron a inscribir cerca de un centenar de corredores. Ese fin de semana no faltó nadie. Mucho menos el público: más de ¡treinta mil! personas se dieron cita a la vera de las rutas y caminos para ver la gran fiesta de la máxima del automovilismo argentino. Que, si bien tuvo demoras y algunas desprolijidades propias de la inexperiencia organizativa, no defraudó en absoluto.

El sábado en Campana la verificación técnica de los autos y otros asuntos. El domingo en Zárate corte de rutas, apertura del parque cerrado y carrera. Las tradicionales tres series, para conformar la grilla de los 50 mejores tiempos, y luego la gran final que totalizó 10 vueltas, teniendo el andar de máquinas a un promedio de 160 kilómetros por hora. Notable para un circuito que tuvo que meter cinco chicanas para morigerar un poco la velocidad de sus tres amplias rectas entre la entrada de #Escalada, la actual zona de Toyota, el Country Club El Casco y de nuevo el retome por adentro hacia el primer punto. 

La carrera la gana el sampedrino Osvaldo Morresi, el ‘Pato Volador’ con su Chevy, secundado por uno de los ídolos máximos de la categoría: Roberto Mouras, el Toro, el Príncipe de Carlos Casares. Un 1-2 para la alegría de la gente de Chevrolet. El podio lo completa, tercero, Lalo Ramos con el Ford.

Como designio del destino, ambos ídolos de la marca del moño, -el Pato y el Toro-, nunca más volvieron a subir a un podio juntos, y terminaron por ser tristemente claves para el fututo de este formato rutero del TC. Al año siguiente el ‘Toro’ Mouras choca contra un talud en el semipermanente de Lobos y muere junto a su acompañante. Un año y medio después un accidente similar, ahora en el semipermanente de La Plata, le toca al querido ‘Pato’ Morresi, falleciendo también a consecuencia del impacto. Marcando así la decisión definitiva de los organizadores de ponerle fin a los semipermanentes en ruta, para mudarse paulatinamente a los autódromos como siguen hasta hoy. Final de una era.

Aún andar por el tramo de la Antártida entre la Panamericana y Escalada nos permite volver a presentir e imaginar en ese lugar aquel pedazo grande del deporte argentino surcando con sus motores varilleros nuestros caminos. Campos. Pueblos. Y familia teceísta a la vera de la ruta, en nuestras pampas argentinas.

Despabilando! (que aún nos queda)

Fotografía: ChristianPalacio, Hey Audiovisual

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