Martes 25 de Agosto del 2026

Llamada a ser la Chicago de Sud América

Publicado el 16/07/2026 por Damián Vidal

Durante mucho tiempo, en nuestros círculos políticos y sociales, se le adjudicó a Domingo Faustino Sarmiento haber dicho que Zárate iba convertirse en la “Chicago de Sudamérica”. Su localización estratégica, su fuerza laboral, su recurso fluvial y otros asuntos, vislumbrarían para nuestra localidad ser uno de los más importantes faros industriales en esta parte del mundo. Así como lo leíste.

¿Por qué Chicago? En épocas de la segunda revolución industrial (siglo XIX), Chicago era el vívido ejemplo del progreso de un mundo nuevo, con sus pujantes industrias, tecnología y ferrocarriles. Pasando de ser un pequeño pueblo de unos cientos de habitantes a superar el millón de personas en apenas ¡60 años! El pulso industrial del poderío estadounidense gravitaba allí. Y Sarmiento lo conoció en sus viajes por Norteamérica, cuando Chicago estaba creciendo a pasos agigantados.

Sin embargo, repasando la obra del sanjuanino, no hemos encontrado texto donde haya aseverado algo de este calibre para nuestra querida localidad. Probablemente, teniendo en cuenta la fascinación de Sarmiento por nuestra región, las islas, la pujanza del país que se estaba construyendo, más los años en que vivió por Zárate y a la vera del Ñacurutú, se haya largado ese comentario. Comentario que bien le encajaba al perfil de don Domingo, y que evidentemente la tradición oral tomo válido y replicó por los tiempos. En especial en la generación ‘post sarmientina’ local, que crecieron con la imagen e historia viva de que Domingo Faustino estuvo haciendo de las suyas por aquí. A partir de ellos es que, justamente, encontramos esta cita en distintos documentos hallados.

En el imaginario popular había quedado esa idea entonces: Zárate era llamada a ser la Chicago de Sudamérica. Fuerte sentencia. Y si a los hechos se remitían, desde que Sarmiento había vivido en el pueblo de Zárate hasta la década de 1930, se instalaron: una de las fábricas de papel más importantes del país, tres frigoríficos de gran envergadura, una pionera industria química, destilerías, tres empresas ferroviarias (dos de las cuales tenían sus terminales aquí), se expandió el arsenal naval, aparecieron otras industrias menores y comercios por doquier, sumada una importante fábrica de tejas y ladrillos en las islas, y otras grandes industrias que hasta llegaron a comprar tierras en la ribera para instalarse. Y a todo esto: la población se había ¡quintuplicado! Posta que pintaba para mucho más, en un país que entraba en la década del 30, en una nueva etapa de industrialización por sustitución de importaciones.

Vean esta declaración del reconocido escribano -y político- local Pedro J. Luna, para la revista “La Argentina Económica”, en junio de 1931:

“-¿Algo más Don Pedro?

-Si, que Zárate tiene un gran porvenir, y no lo digo yo, lo dijo una persona que vivió en Zárate en una casilla de madera que aún puede verse. Lo dijo uno a quien trataron de loco genial: “Zárate será la Chicago Sudamericana. ¿Y sabe quien era? Un gran estadista y un gran Presidente de los argentinos: Domingo Faustino Sarmiento.”

Unos años más tarde (1934), encontramos otras declaraciones similares cuando la poderosa firma estadounidense DuPont, estuvo tanteando instalarse en Zárate con una “fábrica de hilado de seda artificial e industrias anexas (sulfuro de carbono y soda cáustica)”. Dicha firma pide la típica exención impositiva, rebajas, apoyo municipal. Las comisiones de Obras Públicas y Presupuesto y Hacienda del Concejo Deliberante dan su despacho favorable, según reza acta de sesiones del HCD de noviembre de 1934. Fundamentando, además de los beneficios que traería esta industria a la localidad, que esto nos acerca “a la profecía de ese gran argentino ilustre que vivió aquí entre nosotros y cuya figura se agiganta con el transcurso del tiempo, Sarmiento, que vaticinó que la mano del hombre levantará sobre la antigua Zárate la moderna “Chicago de Sud América”…”

Otra vez surge el convencimiento por la cita sarmientina, claramente ya instalada como veraz. De todas formas, aquella vez la suerte no estuvo de nuestro lado: DuPont termina por escoger a Berazategui para su desembarco en el país, fundándose allí la histórica firma textil Ducilo.

Cuarenta años más tarde, y a casi 90 años de haber estado Sarmiento por aquí, todavía se recordaba su presunta afirmación. Véase esta nota del diario El Debate, del 2 de julio de 1972, al cumplirse un nuevo aniversario de ser declarada Zárate como ciudad:

“Zárate: a 63 años declarada ciudad. Zárate, cumple mañana 3 de julio 63 años de haberse declarado ciudad. Este nuevo aniversario la encuentra ante dos gratos acontecimientos en la vida nacional, como son la construcción del complejo Zárate-Brazo Largo, como un “brazo abierto” la comunicación mesopotámica, y la instalación de la Planta Nuclear Atucha, que el año próximo comienza su funcionamiento. De esta manera el sueño visionario del gran sanjuanino que pasara largas temporadas en Zárate, se convierte en gran realidad, ya que las palabras proféticas de don Domingo Faustino Sarmiento al calificar a Zárate como la futura Chicago Argentina, va cobrando día tras día la nota progresista y sorprendente en una era moderna y llena de realizaciones que hacen a la pujanza del país…”

Ahora ya no era Sudamérica, sino Argentina. Pero la expresión popular atribuida a Sarmiento seguía en el aire de nuestra ciudad, cosa que se fue perdiendo en los vericuetos del tiempo.

Nunca llegó Zárate a ser Chicago y ni Chicago siguió siendo el faro industrial del mundo. Pero, si es por la metáfora, cuando la Argentina potenciaba el desarrollo industrial, fue evidente que Zárate estuvo entre sus puestos de vanguardia. El país hace largas décadas que dejó el sendero industrialista. El mundo entero hoy es otro, y se va adentrando en una nueva era tecnológica, industrial y comercial sin precedentes. Sin embargo, momentos más arriba, momentos más abajo, Zárate nunca dejó de estar en el radar de locación importante para inversiones de gran tenor. Los últimos desarrollos industriales establecidos en las recientes décadas, aun con un país que no ofrece oportunidades a mansalva, dan vida a la economía local.

Caminar muchas de sus ruinas industriales de otrora, hace que podamos encontrar imágenes como estas, de máquinas herramientas que entre sus herrumbrados engranajes dejan ver su sello: “The Mechanical Chicago”. Curiosa coincidencia, de Chicago justamente. Y recordarnos aquellas épocas en que soñábamos a lo grande bajo una supuesta bendición sarmientina, de la cual nunca se halló evidencia concreta de su real pronunciamiento. Es que es eso, a la larga o a la corta, todo termina siendo una cuestión de fe. Creer y no reventar en el camino.

Seguimos eligiendo creer, porfiados argentinos. Por un Zárate pujante y vivo, andamos muchos, día a día por la ciudad.

Despabilando! (que aún nos queda)

(Abandonada maquinaria en el predio del ex frigorífico Smithfield)

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