La Sociedad Protectora de los Pobres nace en 1889, en Zárate. Con el propósito de que “ampare y proteja a los pobres de solemnidad de esta localidad”. Al frente de la primera comisión directiva hay 20 mujeres. Pioneras, emprendedoras. La mayoría vinculadas a las familias más pudientes del Partido de Zárate, como los De la Torre, Godoy, Silvano, Claverie, Collado, etc.
Aparte del dinero que podrían aportar, emprendieron diversas formas de recaudación de fondos, apoyándose en su capacidad de gestión, su capital social, contactos e influencias. Rifas, espectáculos a beneficio, subsidios, donaciones, legados, mangazos a fábricas y comercios, fondos estatales, un novedoso “Día del Kilo” (jornada anual donde salían con carros por las calles recolectando ayudas del vecindario) y mucho más.
Con todo ello brindaron asistencia a pobres, ancianos, mujeres desamparadas, niños, enfermos. Ayudas económicas, reparto de víveres, ropas, cuidados sanitarios, etc. Y el máximo proyecto llevado a cabo: fundaron y administraron el primer hospital de Zárate. El hospital Nuestra Señora del Carmen, inaugurado en 1894 en las afueras poblado, sobre el viejo camino a Capilla del Señor. Edificio aún hoy de pie, funcionando allí la Escuela Nº29 (Pellegrini y Agustín Álvarez).
Fueron al frente. Tomaron las armas que tuvieron, conforme a su época y condicionamientos. La foto que acompaña esta nota es hasta literal en eso de ‘armas tomar’. Data de febrero de 1910. Señoritas de esta sociedad posan con los rifles que utilizaron para un concurso de tiro, en el marco de las kermeses que llevaban a cabo cada verano, donde juntaban fondos para su noble labor.
Pudieron haberse quedado en sus casas. Pudieron llevar una vida sin sobresaltos ni tener que preocuparse por el otro que necesitaba, reposadas en su posición socioeconómica. Sea por auténtico altruismo o por cierta culpa religiosa, por ser “esposa (o hija) de…” o convencimiento personal de una misión en la vida, no importa. Ellas no se quedaron quietas. Le dieron para adelante con una obra de las más destacadas y perdurables en nuestra historia socio-comunitaria.
Despabilando! (que aún nos queda)