Martes 25 de Agosto del 2026

Zárate está lleno de villas (Parte I)

Publicado el 28/06/2026 por Damián Vidal

El título puede pecar de capcioso (o no). Sin embargo, pretende ilustrar no solo una época clave en el desarrollo de la localidad, con villas que desde hace más de una centuria existen hasta hoy, sino que demuestra también como, conforme a cada tiempo histórico, se pueden entender cosas diferentes de una misma palabra. Hoy decir “villa” es otra cosa, pero no siempre ha sido así. Y, sea como asentamiento precario o como pintorescos barrios residenciales en las afueras de un radio céntrico, las villas siempre acompañaron a Zárate en sus casi 200 años.

Primero vale recordar, una vez más, el origen de la primera traza: el pueblo de Zárate, aquel diseñado en 1827 por el agrimensor Eguía, no fue ni más ni menos que formalizar un caserío irregular, informal y desordenado (hoy lo llamarías un asentamiento) que existía entre nuestras costas y la parte alta. Donde los hermanos Anta vieron la que se venía y vendieron a Pividal las tierras para hacer su formalización, loteo y asuntos inmobiliarios. Originalmente de 65 manzanas, que hoy conforman el casco más céntrico de la ciudad, esta cuadrícula se amplió a 122 manzanas en los años en que daba sus primeros pasos como Partido independiente, a mediados del siglo XIX. En las últimas décadas de 1800 comienza una oleada de inversiones, especialmente en instalaciones industriales, que generarán un movimiento migratorio que cambiaría para siempre el portuario pueblito bonaerense en una pujante ciudad.

Comenzando el 1900, el pueblo había quedado delimitado básicamente por las vías. Al norte el desvío Arsenal de Guerra (la “vía del parque”), al sur el tendido del Tranway Rural/Ferrocarril Central de Buenos Aires (trinchera incluida, empalmando con Ferrocarril de Entre Ríos hasta la ribera) y el oeste el Ferrocarril Buenos Aires y Rosario. Al este, por supuesto, el río.

Pues bien, lo que empieza a generarse luego, en toda esta movida local, son loteos inmediatos al casco del pueblo, barriadas que tomarán el europeo nombre (y concepto) de <<villas>>. La periferia al centro de Zárate se llenó, literalmente, de villas. Nacen los barrios zarateños.

(Plano del pueblo de Zárate hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX, donde claramente el casco urbano estaba contenido entre los tendidos ferroviarios existentes)

Primero hacia el sureste: Villa Fox

La instalación del frigorífico Smithfield, con su puesta en marcha en 1905, indubitablemente empujó al desarrollo urbano en el sureste del ejido. Por entonces, distintas extensiones de tierra en su entorno y la parte alta pertenecían a integrantes de una destacada familia de origen irlandés afincada en la región a mediados del siglo XIX: los Fox.

La necesidad habitacional, principalmente para los laburantes del frigorífico, y la ampliación de la urbe a quintas inmediatas al casco urbano, hace que se comience a lotear los que hoy se conoce como Villa Fox. Destacándose para el caso a Elena Murray de Fox y uno de sus hijos, Santiago Fox, con donaciones inclusive para que se erijan escuela y capilla, como afirma en sus publicaciones la reconocida Arq. Baccino.

El primer hallazgo en que se referencia esta barriada lo encontramos en El Eco de Zárate, para su edición del 3 de octubre de 1906: “SE VENDE. En el paraje conocido por <<Villa Fox>> una hermosa finca compuesta de 3 piezas, cocina, un horno, pozo y demás comodidades, edificada en terreno de 26 metros por 118, sembrado de alfalfa y alambrado. Facilidades de pago. Para tratar en esta imprenta.”

Como un incipiente paraje, Villa Fox comenzará a crecer cada vez más, al ritmo de la actividad frigorífica, las quintas a la salida del pueblo hacia Campana y la actividad ferroportuaria inmediata. Diversos propietarios de tierras, ya no solo lo que era de Fox, lotean y venden. Allí o en su inmediatez. Vemos en El Debate, octubre de 1908, remate de tierras a cargo de José S. Massoni, en un barrio que tienda a valorizarse “como lo comprueba el moderno y floreciente suburbio denominado <<Villa Fox>>…”

En la década de 1910 se expande velozmente, con el gran envión que trae la localidad, sus industrias y actividad general. Continúan los loteos y las ventas:

*Julio de 1910. Remates de tierras de Mercadal, por Manuel Dobarro. ¿El gancho publicitario?: “EN VILLA FOX A LAS 2 P.M. Dentro de la ciudad, a un paso de la estación de los Ferro-Carriles Central Buenos Aires y Entrerriano, cerca del nuevo frigorífico y otros establecimientos industriales y comerciales de importancia. En terreno alto que domina el Río Paraná y las Islas…”.

*Año 1911. De nuevo Dobarro, remate de 19 lotes por cuenta y orden de su dueño José Cassagne, “con frente al boulevard circunvalación de la ciudad de Zárate, en VILLA FOX, próximos a la estación del F.C.C.B.A. al Frigorífico, etc.…”.

*Año 1912. Aviso de remate de Moisés J. Méndez, “Los terrenos en venta están ubicados en el sitio de más porvenir de <<Villa Fox>> en la calle de bajada al Frigorífico…”.

*Año 1913. Remata Bayona “15 lotes espléndidos lotes de terreno en Villa Fox (…) Su situación no puede ser mejor, sólo a un paso del Frigorífico…”

*Año 1914. Nuevamente tierras de don Isidro Mercadal, remata Massoni “En Villa Fox. 20 espléndidos lotes de terreno. Mitad a contado y mitad a un año de plazo, sin interés. Base bajísima: 70 y 90 cents. la vara…”

*Año 1916. Bayona remata “11 lotes de tierra en Villa Fox. Pagaderos en 80 mensualidades – Sin interés. POSESIÓN INMEDIATA”, ubicados sobre calle Justa Lima de Atucha, “especiales para los obreros del frigorífico y de la fábrica de papel”.

*Año 1918. Anuncio en El Eco de Zárate: “TERRENOS en Villa Fox. 3000 varas de lotes, se venden. Tratar con Antonio Gassó…”.

*Año 1919. “ VENTA PARTICULAR por Emilio Martínez. Una venta excepcional. La antigua quinta conocida por de Ramos en Villa Fox”. Y la invariable estrategia de venta: “La manzana en venta se encuentra ubicada sobre la barranca alta, desde donde se contempla el más pintoresco panorama, como ser, el Río Paraná, Villa Florida, Fábrica de Papel y Frigorífico The Smithfield, de cuyos establecimientos dista solo unas cuadras. Queda también a pocas cuadras de la estación Lacroze y por consiguiente de la Ciudad…”

 

Y así podríamos seguir… Villa Fox no fue un barrio planificado como el conjunto que terminó siendo (¿será ese el origen de su intrincada cuadrícula y arterias cortadas?); sino que de las tierras primeras de los Murray-Fox, propietarios inmediatos continuaron el asunto loteando, vendiendo y propiciando el negocio inmobiliario con el auge económico zarateño de aquellos años. No era para menos.

En medio de todo esto la sociedad civil que se organiza, entre actividades, proto organizaciones y otras iniciativas. El fútbol que se empieza a practicar con muchachones que se agrupan en equipos informales, el field del entonces Club Atlético Porteño, los asturianos y sus romerías en el Centro Asturiano de Ayuda Mutua y Recreo, el centro criollo <<La Flor Campera>>, grupos artísticos como el cuadro filodramático <<La pluma del arte de Villa Fox>>. La escuela Nº6, la capilla (levantada también con el peculio de la comunidad), el establecimiento de una estafeta postal, los partidos políticos que establecían sus subcomités. En fin, a full la movida en Villa Fox terminando la década del 10. Tal es así que sus vecinos se organizaron para trabajar en el bien común y gestionar avances para la barriada. Dando vida a una precursora sociedad de fomento vecinal, la más antigua que hemos encontrado en Zárate: la otrora “Sociedad de Fomento de Villa Fox”, que logró ser reconocida como entidad por la municipalidad en octubre de 1919.

Villa Fox, pujante y pionera. Consolidada ya para la década de 1920, continuará firme y progresista, conformando un conjunto urbanístico distintivo junto a otras villas que crecerán hacia ese lado de la localidad.

Y hacia el bajo: Villa Florida

Casi como una hermana menor de Villa Fox, nacida también entre la primera década del siglo XX y la siguiente, aparece Villa Florida. Erigida sobre tierras que eran principalmente de Santiago Fox, donde antes supo haber una de las primeras proto industrias de la localidad: un saladero.

El bajo zarateño, como una extensión de tierra ribereña, inundable y tardíamente formalizada (teniendo en cuenta lo que pasó más ordenadamente con la parte alta del pueblo), tuvo mayor desarrollo en la zona del puerto hacia la fábrica de papel, y no tan así hacia el lado sur. Como en Villa Fox, el frigorífico Smithfield propició la cuestión habitacional de la zona baja en su entorno, y sin dudas la misma terminó por definirse con el desarrollo ferroportuario. La llegada de Ferrocarriles de Entre Ríos con su atracadero de ferry-boat, el tendido de casi 2 km hasta el alto para empalmar con el Ferrocarril Central de Buenos Aires (“puente de la muerte” incluido), fue delimitando su geografía y dándole un fuerte dinamismo, lo cual se vio más beneficiado aún con un importante cuadro de desvíos ferroviarios desarrollados a los principales establecimientos ribereños, en los años siguientes.

Villa Florida, sin loteos puntuales, ni referencias a su punto de partida como <<villa>>, encontramos que se la cita como tal recién en 1912, en un aviso de venta de terreno en el periódico El Eco de Zárate: “SE VENDE. En el barrio obrero de Villa Florida, en el Bajo, un terreno de 500 varas con dos piezas, cocina, etc. Tiene pozo semisurgente, árboles frutales y parrales. Se vende barato. Ocurrir a don Carlos Borgoño, en la misma casa.”

Entonces, ¿por qué ya en 1912 el nombre de villa “Florida”? Ninguna certeza por ahora, o evidencia documental, más que relatos heredados en la historia oral y memoria colectiva, referido a lo floreciente del lugar, pintoresca imagen ribereña.

Ahora bien, mucha fortaleza industrial y ferroportuaria, sumada a su ubicación geográfica en la zona baja de las barrancas, generaron también una especie de ‘corset urbanístico’ que, de no gestionarse como corresponde, terminó siendo una debilidad seria. Algo con lo que los habitantes de Villa Florida lidiaron desde los inicios: el escurrir de las aguas y/o las inundaciones.

Año 1912. Apodo “el pueblo de las ranas” en El Eco de Zárate. “ECOS. Las calles de Villa Fox. Algunos vecinos del barrio de Villa Fox, se quejan porque las calles se encuentran en muy mal estado, al extremo de que ninguna clase de vehículos puede pasar. Lo mismo ocurre en la planta baja, en el paraje conocido por el <<pueblo de las ranas>>, cuyo nombre le viene al pelo en estas circunstancias…”.

Meses más tarde, leemos extensamente: “Los vecinos de Villa Florida. Y los terraplenes del ferrocarril. La numerosa población obrera, radicada en el barrio de Villa Florida, se queja, con razón, de las condiciones en que se encuentra. Es un paraje sumamente bajo, encajonado entre las barrancas y los altos terraplenes del ferrocarril Central Buenos Aires, en su prolongación al puerto del ferryboat. En esta época de lluvias continuas, las calles quedan intransitables en ese barrio, por la falta de desagües. El tránsito de vehículos es imposible por allí, y resulta poco menos para los peatones, que se encuentran cercados por los pantanos, perjudicando grandemente a ese núcleo numeroso de obreros, que tiene que concurrir diariamente a las fábricas. Los terraplenes del ferrocarril, que no tienen las alcantarillas necesarias para dar salidas a las aguas, son la causa principal del estado lastimoso en que se halla ese importante barrio. Para los desagües existe solo el gran puente que da acceso a Villa Florida y otra alcantarilla frente a la entrada del frigorífico, o sea unas seis cuadras más abajo. Las zangas laterales de la vía, están obstruidas por el abandono en que las tiene la empresa, y en vez de servir para dar salida a las aguas, sirve para detenerlas, formando pantanos en las calles inmediatas que, si hoy dificultan el tránsito, mañana se convertirán en focos de infección, constituyendo un peligro inminente para la salud de ese núcleo de población…”

Y años tras años, la misma cantata:

*Año 1914. Un vecino de Villa Florida acerca denuncia a El Eco de Zárate, diciendo que muchos arrojan residuos y aguas servidas a la calle, formando pantanos antihigiénicos y que entorpecen el paso, además la escasez de alcantarillas no permite los desagües regulares. “Cuando llueve, las aguas quedan estancadas en la calle que corre paralela a la vía, quedando durante casi todo el invierno en malas condiciones de vialidad…” Se quedan encajados carros de panaderos y lecheros.

*Año 1915. Nuevas denuncias en el periódico local: “EN VILLA FLORIDA. RECLAMO DE LOS VECINOS. Vecinos del barrio de Villa Florida nos piden llamemos nuevamente la atención de las autoridades para que obliguen a la empresa del ferrocarril Entrerriano a limpiar la zanja que corre al lado de la vía y paralela a la calle principal, par a facilitar el desagüe de la zona…”

*Año 1916. Se remarca, además de la falta de alcantarillas y mantener limpios los desagües, también las malas condiciones higiénicas y de salubridad que genera la empresa ferroviaria. Por ejemplo, cuando viene un tren con hacienda, bajando en los desvíos a bretes para el frigorífico, muchos animales estropeados mueren allí y queda la osamenta despidiendo olores pestilentes.

*Año 1917, 1918, son habituales las denuncias y pedidos. Tomándose mayor estado municipal en la intendencia de Desbouts (1919) intimando severamente a FCER y al FCCBA para que “construyeran en sus terraplenes las obras de desagües indispensables para la seguridad del barrio que afectan”. Soluciones parciales, con complicaciones más o trastornos menos, no es de ahora, es de siempre lamentablemente.

Así y todo, Villa Florida le metió siempre para adelante. Sus vecinos se congregaron en una sociedad de tipo recreativa, que dieron a llamarla <<Unión Villa Florida>> (1913). A sus calles se comenzó a poner nombres, en una ordenanza municipal de 1919. Y en la década de 1920 la encuentra plena de actividad fabril con el frigorífico Smithfield, cercana la fábrica de papel La Argentina, se suma los depósitos y muelle de la petrolera Anglo Mexicam Petroleum (luego Shell), el puerto, ferry boats, desvíos y muelles ferroviarios. Tremenda villa obrera, aún con todas las contras hídrico-sanitarias. Resilientes villeros de Florida.

Despabilando! (que aún nos queda)

(Plano que expone el grupo de manzanas que componen Villa Florida hacia la década de 1930, con la calle San Lorenzo como columna vertebral, el llamado “Puente de la Muerte” como portal de acceso y el camino a la estancia Copiapó en el otro extremo. El gran cuadro ferroviario, las instalaciones fabriles y portuarias. Postal esquemática de un potente desarrollo económico ribereño que supimos conseguir)

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